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miércoles, 23 de julio de 2008

Las cinco dificultades para decir la verdad


Hoy quiero compartir un documento muy interesante acerca de la relativa importancia de la verdad. Dicho documento fue publicado meses atras por el IADE http://www.iade.org.ar/modules/noticias/ y el autor es Bertolt Brecht.



I. El valor de escribir la verdad

Para mucha gente es evidente que el escritor debe escribir la verdad; es decir, no debe rechazarla ni ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario. Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello se necesita mucho valor.
Cuando impera la represión más feroz gusta hablar de cosas grandes y nobles. Es entonces cuando se necesita valor para hablar de las cosas pequeñas y vulgares, como la alimentación y la vivienda de los obreros. Por doquier aparece la consigna: «No hay pasión más noble que el amor al sacrificio».
En lugar de entonar ditirambos sobre el campesino hay que hablar de máquinas y de abonos que facilitarían el trabajo que se ensalza. Cuando se clama por todas las antenas que el hombre inculto e ignorante es mejor que el hombre cultivado e instruido, hay que tener valor para plantearse el interrogante: ¿Mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas y razas imperfectas, el valor está en decir: ¿Es que el hambre, la ignorancia y la guerra no crean taras? También se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo cuando se es un vencido. Muchos perseguidos pierden la facultad de reconocer sus errores, la persecución les parece la injusticia suprema; los verdugos persiguen, luego son malos; las víctimas se consideran perseguidas por su bondad. En realidad esa bondad ha sido vencida. Por consiguiente, era una bondad débil e impropia, una bondad incierta, pues no es justo pensar que la bondad implica la debilidad, como la lluvia la humedad. Decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos sino porque eran débiles requiere cierto valor. Escribir la verdad es luchar contra la mentira, pero la verdad no debe ser algo general, elevado y ambiguo, pues son estas las brechas por donde se desliza la mentira. El mentiroso se reconoce por su afición a las generalidades, como el hombre verídico por su vocación a las cosas prácticas, reales, tangibles. No se necesita un gran valor para deplorar en general la maldad del mundo y el triunfo de la brutalidad, ni para anunciar con estruendo el triunfo del espíritu en países donde éste es todavía concebible. Muchos se creen apuntados por cañones cuando solamente gemelos de teatro se orientan hacia ellos. Formulan reclamaciones generales en un mundo de amigos inofensivos y reclaman una justicia general por la que no han combatido nunca. También reclaman una libertad general: la de seguir percibiendo su parte habitual del botín. En síntesis sólo admiten una verdad: la que les suena bien.
Pero si la verdad se presenta bajo una forma seca, en cifras y en hechos, y exige ser confirmada, ya no sabrán qué hacer. Tal verdad no les exalta. Del hombre veraz sólo tienen la apariencia. Su gran desgracia es que no conocen la verdad.

II. La inteligencia necesaria para descubrir la verdad

Tampoco es fácil descubrir la verdad. Por lo menos la que es fecunda. Así, según opinión general, los grandes Estados caen uno tras otro en la barbarie extrema. Y una guerra intestina que se desarrolla implacablemente puede degenerar en cualquier momento en un conflicto generalizado que convertiría nuestro continente en un montón de ruinas. Evidentemente, se trata de verdades. No se puede negar que llueve hacia abajo: numerosos poetas escriben verdades de este género. Son como el pintor que cubría de frescos las paredes de un barco que se estaba hundiendo. El haber resuelto nuestra primera dificultad les procura una cierta dificultad de conciencia.
Es cierto que no se dejan engañar por los poderosos, pero ¿escuchan los gritos de los torturados? No; pintan
imágenes. Esta actitud absurda les sume en un profundo desconcierto, del que no dejan de sacar provecho; en su lugar otros buscarían las causas. No creáis que sea cosa fácil distinguir sus verdades de las vulgaridades referentes a la lluvia; al principio parecen importantes, pues la operación artística consiste precisamente en dar importancia a algo.
Pero mirad la cosa de cerca: os daréis cuenta que no dejan de decir: no se puede impedir que llueva hacia abajo. También están los que por falta de conocimientos no llegan a la verdad. Y, sin embargo, distinguen las tareas urgentes y no temen a los poderosos ni a la miseria. Pero viven de antiguas supersticiones, de axiomas célebres a veces muy bellos. Para ellos el mundo es demasiado complicado: se contentan con conocer los hechos e ignorar las relaciones que existen entre ellos.
Me permito decir a todos los escritores de esta época confusa y rica en transformaciones que hay que conocer el materialismo dialéctico, la economía y la historia. Tales conocimientos se adquieren en los libros y en la práctica si no falta la necesaria aplicación. Es muy sencillo descubrir fragmentos de verdad, e incluso verdades enteras.
El que busca necesita un método, pero se puede encontrar sin método, e incluso sin objeto que buscar. Sin embargo, ciertos procedimientos pueden dificultar la explicación de la verdad: los que la lean serán incapaces de transformar esa verdad en acción. Los escritores que se contentan con acumular pequeños hechos no sirven para hacer manejables las cosas de este mundo. Pues bien, la verdad no tiene otra ambición. Por consiguiente esos escritores no están a la altura de su misión.

III. El arte de hacer la verdad manejable como arma

La verdad debe decirse pensando en sus consecuencias sobre la conducta de los que la reciben.
Hay verdades sin consecuencias prácticas. Por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Así, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habría nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para mi, el fascismo es una fase histérica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo.
En un país fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa.
Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.
Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.
Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios
países. Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada.
Ciertos países no tienen necesidad, para mantener sus monopolios bárbaros, de destruir la legalidad instituida, ni su confort cultural (filosofía, arte, literatura); de ahí que acepten perfectamente oir a los exiliados alemanes estigmatizar su propio régimen por haber destruido esas comodidades. A sus ojos es un argumento suplementario en favor de la guerra.
¿Puede decirse que respetan la verdad los que gritan: «Guerra sin cuartel a Alemania, que es hoy la verdadera patria del «mal», la oficina del infierno, el trono del anticristo»? No. Los que así gritan son tontos, impotentes gentes peligrosas. Sus discursos tienden a la destrucción de un país, de un país entero con todos sus habitantes, pues los gases asfixiantes no perdonan a los inocentes.
Los que ignoran la verdad se expresan de un modo superficial, general e impreciso. Peroran sobre el «alemán», estigmatizan el «mal», y sus auditorios se interrogan: ¿Debemos dejar de ser alemanes? ¿Bastará con que seamos buenos para que el infierno desaparezca? Cuando manejan sus tópicos sobre la barbarie salida de la barbarie resultan impotentes para suscitar la acción. En realidad no se dirigen a nadie. Para terminar con la barbarie se contentan con predicar la mejora de las costumbres mediante el desarrollo de la cultura. Eso equivale a limitarse a aislar algunos eslabones en la cadena de las causas y a considerar como potencias irremediables ciertas fuerzas determinantes, mientras que se dejan en la oscuridad las fuerzas que preparan las catástrofes.
Un poco de luz y los verdaderos responsables de las catástrofes aparecen claramente: los hombres. Vivimos una época en que el destino del hombre es el hombre. El fascismo no es una plaga que tendría su origen en la «naturaleza» del hombre. Por lo demás, es un modo de presentar las catástrofes naturales que restituyen al hombre su dignidad porque se dirigen a su fuerza combativa.
El que quiera describir el fascismo y la guerra grandes desgracias, pero no calamidades «naturales» debe hablar un lenguaje práctico: mostrar que esas desgracias son un efecto de la lucha de clases; poseedores de medios de producción contra masas obreras. Para presentar verídicamente un estado de cosas nefasto, mostrad que tiene causas remediables. Cuando se sabe que la desgracia tiene un remedio, es posible combatirla.

IV. Cómo saber a quién confiar la verdad

Un hábito secular, propio del comercio de la cosa escrita, hace que el escritor no se ocupe de la difusión de sus obras. Se figura que su editor, u otro intermediario, las distribuye a todo el mundo. Y se dice: yo hablo, y los que quieren entenderme, me entienden. En la realidad, el escritor habla, y los que pueden pagar, le entienden. Sus palabras jamás llegan a todos, y los que las escuchan no quieren entenderlo todo.
Sobre esto se ha dicho ya muchas cosas, pero no las suficientes. Transformar la «acción de escribir a alguien» en «acto de escribir» es algo que me parece grave y nocivo. La verdad no puede ser simplemente escrita; hay que escribirla a alguien. A alguien que sepa utilizarla. Los escritores y los lectores descubren la verdad juntos.
Para ser revelado, el bien sólo necesita ser bien escuchado, pero la verdad debe ser dicha con astucia y comprendida del mismo modo. Para nosotros, escritores, es importante saber a quién la decimos y quién nos la dice; a los que viven en condiciones intolerables debemos decirles la verdad sobre esas condiciones, y esa
verdad debe venirnos de ellos. No nos dirijamos solamente a las gentes de un solo sector: hay otros que
evolucionan y se hacen susceptibles de entendernos. Hasta los verdugos son accesibles, con tal que comiencen a temer por sus vidas. Los campesinos de Baviera, que se oponían a todo cambio de régimen, se hicieron permeables a las ideas revolucionarias cuando vieron que sus hijos, al volver de una larga guerra, quedaban reducidos al paro forzoso.
La verdad tiene un tono. Nuestro deber es encontrarlo. Ordinariamente se adopta un tono suave y dolorido: «yo soy incapaz de hacer daño a una mosca». Esto tiene la virtud de hundir en la miseria a quien lo escucha. No trataremos como enemigos a quienes emplean este tono, pero no podrán ser nuestros compañeros de lucha. La verdad es de naturaleza guerrera, y no sólo es enemiga de la mentira, sino de los embusteros.

V. Proceder con astucia para difundir la verdad

Orgullosos de su valor para escribir la verdad, contentos de haberla descubierto, cansados sin duda de los
esfuerzos que supone el hacerla operante, algunos esperan impacientes que sus lectores la disciernan. De ahí
que les parezca vano proceder con astucia para difundir la verdad.
Confucio alteró el texto de un viejo almanaque popular cambiando algunas palabras: en lugar de escribir «el maestro Kun hizo matar al filósofo Wan», escribió: «el maestro Kun hizo asesinar al filósofo Wan». En el pasaje donde se hablaba de la muerte del tirano Sundso, «muerto en un atentado», reemplazó la palabra «muerto» por «ejecutado», abriendo la vía a una nueva concepción de la historia.
El que en la actualidad reemplaza «pueblo» por «población», y «tierra» por «propiedad rural», se niega yaa
acreditar algunas mentiras, privando a algunas palabras de su magia. La palabra «pueblo» implica una unidad fundada en intereses comunes; sólo habría que emplearla en plural, puesto que únicamente existen «intereses comunes» entre varios pueblos. La «población» de una misma región tiene intereses diversos e incluso antagónicos. Esta verdad no debe ser olvidada. Del mismo modo, el que dice «la tierra», personificando sus encantos, extasiándose ante su perfume y su colorido, favorece las mentiras de la clase dominante. Al fin y al cabo, ¡qué importa la fecundidad de la tierra, el amor del hombre por ella y su infatigable ardor al trabajarla!: lo que importa es el precio del trigo y el precio del trabajo. El que saca provecho de la tierra no es nunca el que recoge el trigo, y «el gesto augusto del sembrador» no se cotiza en Bolsa. El término justo es «propiedad rural».
Cuando reina la opresión, no hablemos de «disciplina», sino de «sumisión» pues la disciplina excluye la existencia de una clase dominante. Del mismo modo, el vocablo «dignidad» vale más que la palabra «honor», pues tiene más en cuenta al hombre. Todos sabemos qué clase de gente se precipita para tener la ventaja de defender el «honor» de un pueblo, y con qué liberalidad los ricos distribuyen el «honor» a los que trabajan para enriquecerlos.
La astucia de Confucio es utilizable también en nuestros días. También la de Tomás Moro. Este último describió un país utópico idéntico a la Inglaterra de aquella época, pero en el que las injusticias se presentaban como costumbres admitidas por todo el mundo.
Cuando Lenin, perseguido por la policía del Zar, quiso dar una idea de la explotación de Sajalín por la burguesía rusa, sustituyó Rusia por el Japón y Sajalín por Corea. La identidad de las dos burguesías era evidente, pero como Rusia estaba en guerra con el Japón la censura dejó pasar el trabajo de Lenin.
Hay una infinidad de astucias posibles para engañar a un Estado receloso. Voltaire luchó contra las
supersticiones religiosas de su tiempo escribiendo la historia galante de «La Doncella de Orleans»: describiendo en un bello estilo aventuras galantes sacadas de la vida de los grandes. Voltaire llevó a éstos a abandonar la religión (que hasta entonces tenían por caución de su vida disoluta). De repente se hicieron los propagadores celosos de las obras de Voltaire y ridiculizaron a la policía que defendía sus privilegios. La actitud de los grandes permitió la difusión ilícita de las ideas del escritor entre el público burgués, hacia el que precisamente apuntaba Voltaire.
Decía Lucrecio que contaba con la belleza de sus versos para la propagación de su ateísmo epicúreo. Las virtudes literarias de una obra pueden favorecer su difusión clandestina. Pero hay que reconocer que a veces suscitan múltiples sospechas. De ahí la necesidad de descuidarlas deliberadamente en ciertas ocasiones. Tal sería el caso, por ejemplo, si se introdujera en una novela policíaca -género literario desacreditado- la descripción de condiciones sociales intolerables. A mi modo de ver, esto justificaría completamente la novela policíaca.
En la obra de Shakespeare se puede encontrar un modelo de verdad propagada por la astucia: el discurso de Antonio ante el cadáver de César. Afirmando constantemente la respetabilidad de Bruto, cuenta su crimen, y la pintura que hace de él es mucho más aleccionadora que la del criminal.
Dejándose dominar por los hechos, Antonio saca de ellos su fuerza de convicción mucho más que de su propio juicio.
Jonathan Swift propuso en un panfleto que los niños de los pobres fueran puestos a la venta en las carnicerías para que reinara la abundancia en el país. Después de efectuar cálculos minuciosos, el célebre escritor probó que se podrían realizar economías importantes llevando la lógica hasta el fin. Swift jugaba al monstruo. Defendía con pasión absolutista algo que odiaba. Era una manera de denunciar la ignominia. Cualquiera podía encontrar una solución más sensata que la suya, o al menos más humana; sobre todo, aquellos que no habían comprendido a dónde conducía este tipo de razonamiento.
Militar a favor del pensamiento, sea cual fuere la forma que éste adopte, sirve la causa de los oprimidos. En
efecto, los gobernantes al servicio de los explotadores consideran el pensamiento como algo despreciable.
Para ellos lo que es útil para los pobres es pobre.
La obsesión que estos últimos tienen por comer, por satisfacer su hambre, es baja. Es bajo menospreciar los honores militares cuando se goza de este favor inestimable: batirse por un país cuando se muere de hambre. Es bajo dudar de un jefe que os conduce a la desgracia.
El horror al trabajo que no alimenta al que lo efectúa es asimismo una cosa baja, y baja también la protesta contra la locura que se impone y la indiferencia por una familia que no aporta nada. Se suele tratar a los
hambrientos como gentes voraces y sin ideal, de cobardes a los que no tienen confianza en sus opresores, de derrotistas a los que no creen en la fuerza, de vagos a los que pretenden ser pagados por trabajar, etc. Bajo
semejante régimen, pensar es una actividad sospechosa y desacreditada. ¿Dónde ir para aprender a pensar? A todos los lugares donde impera la represión.
Sin embargo, el pensamiento triunfa todavía en ciertos dominios en que resulta indispensable para la dictadura.
En el arte de la guerra, por ejemplo, y en la utilización de las técnicas. Resulta indispensable pensar para remediar, mediante la invención de tejidos «ersatz», la penuria de lana. Para explicar la mala calidad de los productos alimenticios o la militarización de la juventud no es posible renunciar al pensamiento. Pero recurriendo a la astucia se puede evitar el elogio de la guerra, al que nos incitan los nuevos maestros del pensamiento. Así, la cuestión ¿cómo orientar la guerra? lleva a la pregunta: ¿vale la pena hacer la guerra? Lo que equivale a preguntar: ¿cómo evitar la guerra inútil? Evidentemente, no es fácil plantear esta cuestión en público hoy. Pero ¿quiere decir esto que haya que renunciar a dar eficacia a la verdad? Evidentemente no.
Si en nuestra época es posible que un sistema de opresión permita a una minoría explotar a la mayoría, la
razón reside en una cierta complicidad de la población, complicidad que se extiende a todos los dominios. Una complicidad análoga, pero orientada en sentido contrario, puede arruinar el sistema. Por ejemplo, los
descubrimientos biológicos de Darwin eran susceptibles de poner en peligro todo el sistema, pero solamente la Iglesia se inquietó. La policía no veía en ello nada nocivo.
Los últimos descubrimientos físicos implican consecuencias de orden filosófico que podrían poner en tela de juicio los dogmas irracionales que utiliza la opresión. Las investigaciones de Hegel en el dominio de la lógica facilitaron a los clásicos de la revolución proletaria, Marx y Lenin, métodos de un valor inestimable. Las ciencias son solidarias entre sí, pero su desarrollo es desigual según los dominios; el Estado es incapaz de controlarlos todos. Así, los pioneros de la verdad pueden encontrar terrenos de investigación relativamente poco vigilados. Lo importante es enseñar el buen método, que exige que se interrogue a toda cosa a propósito de sus caracteres transitorios y variables. Los dirigentes odian las transformaciones: desearían que todo permaneciese inmóvil, a ser posible durante un milenio: que la Luna se detuviese y el Sol interrumpiese su carrera.
Entonces nadie tendría hambre ni reclamaría alimentos. Nadie respondería cuando ellos abriesen fuego; su salva sería necesariamente la última.
Subrayar el carácter transitorio de las cosas equivale a ayudar a los oprimidos. No olvidemos jamás recordar al vencedor que toda situación contiene una contradicción susceptible de tomar vastas proporciones. Semejante método -la dialéctica, ciencia del movimiento de las cosas- puede ser aplicado al examen de materias como la biología y la química, que escapan al control de los poderosos, pero nada impide que se aplique al estudio de la familia; no se corre el riesgo de suscitar la atención. Cada cosa depende de una infinidad de otras que cambian sin cesar; esta verdad es peligrosa para las dictaduras.
Pues bien, hay mil maneras de utilizarla en las mismas narices de la policía. Los gobernantes que conducen a los hombres a la miseria quieren evitar a todo precio que, en la miseria, se piense en el Gobierno. De ahí que hablen de destino. Es al destino, y no al Gobierno, al que atribuyen la responsabilidad de las deficiencias del régimen. Y si alguien pretende llegar a las causas de estas insuficiencias, se le detiene antes de que llegue al Gobierno.
Pero en general es posible reclinar los lugares comunes sobre el destino y demostrar que el hombre se forja su propio destino. Ahí tenéis el ejemplo de esa granja islandesa sobre la que pesaba una maldición. La mujer se había arrojado al agua, el hombre se había ahorcado. Un día, el hijo se casó con una joven que aportaba como dote algunas hectáreas de tierra. De golpe, se acabó la maldición. En la aldea se interpretó el acontecimiento de diversos modos. Unos lo atribuyeron al natural alegre de la joven; otros a la dote, que permitía, al fin, a los propietarios de la granja comenzar sobre nuevas bases. Incluso un poeta que describe un paisaje puede servir a la causa de los oprimidos si incluye en la descripción algún detalle relacionado con el trabajo de los hombres. En resumen: importa emplear la astucia para difundir la verdad.

Conclusión

La gran verdad de nuestra época -conocerla no es todo, pero ignorarla equivale a impedir el descubrimiento de cualquier otra verdad importante- es ésta: nuestro continente se hunde en la barbarie porque la propiedad privada de los medios de producción se mantiene por la violencia. ¿De qué sirve escribir valientemente que nos hundimos en la barbarie si no se dice claramente por qué? Los que torturan lo hacen por conservar la propiedad privada de los medios de producción.
Ciertamente, esta afirmación nos hará perder muchos amigos: todos los que, estigmatizando la tortura, creen que no es indispensable para el mantenimiento de las formas actuales de propiedad.
Digamos la verdad sobre las condiciones bárbaras que reinan en nuestro país; así será posible suprimirlas, es decir, cambiar las actuales relaciones de producción. Digámoslo a los que sufren del statu quo y que, por consiguiente, tienen más interés en que se modifique: a los trabajadores, a los aliados posibles de la clase obrera, a los que colaboran en este estado de cosas sin poseer los medios de producción.

*Nacido Eugen Berthold Friedrich Brecht (Augsburgo, 10 de febrero de 1898 – Berlín, 14 de agosto de 1956),
dramaturgo y poeta alemán, uno de los más influyentes del siglo XX, creador Del llamado Teatro Épico.

Fuente: La Insignia - 22 de enero del 2004

jueves, 10 de julio de 2008

Exposición de Aldo Ferrer en la Cámara de Diputados de la Nación por el Conflicto con el campo argentino


Hola a todos! A continuación transcribo la exposición del economista ALDO FERRER en la Comisión de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda correspondiente al día 25/06/2008.


Muy interesantes reflexiones! Espero comentarios. En una próxima entrada daré una opinión al respecto.


En Buenos Aires, a los veinticinco días del mes de junio de 2008, a la hora 12 y 24:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúa la reunión luego del cuarto intermedio al que pasáramos ayer. Agradecemos en primer lugar la presencia de nuestros ilustres visitantes, a quienes pedimos que se presenten. Tiene la palabra el doctor Aldo Ferrer.


Sr. Ferrer: –Soy Aldo Ferrer, profesor de Estructura Económica Argentina de la Universidad de Buenos Aires.
Señor presidente, señoras y señores legisladores, señoras y señores: el tema que nos convoca, el de las retenciones, a mi juicio ha sido tratado hasta ahora desde una sola perspectiva, que es la de la redistribución del ingreso, la distribución de una renta que emerge no sólo de la propia producción sino además de una situación de altos precios internacionales, con un incremento de los ingresos que surgen de la producción exportable.
El debate se ha planteado en términos de si es equitativo distribuir esa renta para defender el precio de los alimentos en el mercado interno y tener un reparto más equitativo de la riqueza, o si esa renta les corresponde plenamente a quienes producen los bienes exportables.
A mi juicio, este tratamiento es insuficiente porque en el tema de las retenciones está implícito un problema previo y muy importante, que es el de la estructura productiva. El desarrollo moderno es un proceso que se basa esencialmente en el empleo de la ciencia y de la técnica, en la gestión del conocimiento, con vistas a elevar la productividad del trabajo en todo el tejido económico y social de una nación moderna. Para que esta incorporación de ciencia y tecnología pueda producir un desarrollo en las construcciones modernas, tienen que cumplirse varias condiciones. Una de ellas es contar con una estructura integrada y diversificada, que incorpore los diversos segmentos de la producción moderna, desde la transformación de los recursos naturales hasta las industrias de tecnología de frontera, ligadas a la biotecnología, la informática y la producción de bienes de capital.
Si esto no se produce, si un sistema no tiene un suficiente grado de diversificación y no tiene capacidad de incorporar el conocimiento y gestionarlo, no puede producir el desarrollo en las condiciones contemporáneas. Esto también está muy ligado a la formación de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología. Sólo tienen sistemas fuertes en ciencia y tecnología los países con una estructura integrada, diversificada y completa, que abarca la diversidad de las actividades productivas. No hay excepción en este sentido: no hay ningún país avanzado científica y tecnológicamente que no tenga su estructura productiva con estas características.
Por lo tanto, el desarrollo del país requiere tener –como dije– una estructura de esas características, que no puede sostenerse sobre un solo sector. Por ejemplo, no puede sostenerse sólo sobre la producción de productos primarios. Tampoco hay ningún país desarrollado en el mundo que se asiente esencialmente en la transformación y renta de sus productos primarios. Países muy ricos en petróleo, cobre, minerales o recursos tropicales no salen del subdesarrollo si no logran conformar una estructura diversificada compleja. En nuestro caso particular, la cadena agroindustrial, con todo el empleo directo e indirecto que genera, representa alrededor de un tercio del empleo de la fuerza de trabajo. Si no contamos simultáneamente con una gran base industrial no vamos a poder dar trabajo y bienestar a una población de 40 millones de habitantes. Dicho en otros términos: si no contamos con una estructura integrada, no vamos a poder tener pleno empleo y, por lo tanto, nos va a sobrar al menos la mitad de la población.
Esto nos confronta con una característica estructural de la economía argentina que, como decía el gran economista Marcelo Diamand –que también fue ingeniero y empresario–, es una estructura desequilibrada, en la cual en virtud de la gran riqueza de recursos naturales en el campo y la alta eficiencia que han demostrado muchos productores del campo que están operando en la frontera tecnológica, tenemos una agricultura que, como suele decirse, es una agricultura de precisión en muchos segmentos. Esto es revelador de la actitud de muchos productores rurales que operan con las tecnologías de frontera. Contrariamente a lo que se pensaba hace tiempo, que la agricultura era una actividad de baja densidad en el empleo de conocimiento, hoy eso no sucede. La agricultura es una actividad francamente de frontera tecnológica, que es lo que ha permitido, por otra parte, el desarrollo tan importante que ha experimentado el sector sobre la base de los recursos naturales con que el país cuenta.
Sin embargo, sucede que la economía argentina está inserta en el mercado mundial y que los precios relativos del mercado mundial no son iguales a los nuestros. Si nosotros transferimos los precios del mercado mundial...


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Pido silencio a la audiencia, ya que queremos trabajar con la mayor tranquilidad y serenidad. Sigamos escuchando al doctor Ferrer.


Sr. Ferrer: –Decía que la economía argentina, como economía moderna, está plenamente integrada al sistema internacional y que los precios relativos del mercado mundial no son los nuestros. Si nosotros transmitiéramos hacia el mercado interno los precios del mercado mundial, estaríamos determinando la estructura productiva en virtud de las señales de precios del mercado mundial.
Uno puede tomar el ejemplo contrario, de precios relativos distintos, de una región altamente industrial como lo es la Unión Europea. Precisamente, porque la Unión Europea quiere tener una estructura integrada y un agro avanzado, aplica la política agrícola común, a la cual dedica la inmensa mayoría de los recursos de la región. Si no lo hiciera así, no habría campo europeo. Ha decidido justificadamente, para conseguir la seguridad alimentaria y la integración social, defender su producción primaria con el régimen de la política agrícola común.
Nosotros estamos, en virtud de nuestro subdesarrollo relativo, en una situación contraria. Por lo tanto, un Estado moderno tiene la obligación y el derecho de administrar los precios internacionales de fronteras hacia adentro para lograr los objetivos del desarrollo nacional, que consisten precisamente en tener una estructura diversificada y completa, que abarque desde la producción de recursos naturales hasta la industria de servicios complejos, con vistas a gestionar el desarrollo, incorporar conocimiento y tecnología y, en consecuencia, crecer. Esto nos confronta con nuestra estructura desequilibrada, según la cual en los sectores productores de bienes transables, que son aquellos que producen para exportar y que en el mercado interno...


(Manifestaciones en la barra.)


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Esta presidencia invita a pasar a un breve cuarto intermedio.


Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 34. Luego de unos instantes:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúe, por favor, doctor Ferrer.


Sr. Ferrer: –Decía que en el mercado interno, los bienes transables...


(Manifestaciones en la barra.)


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Perdón, pero vamos a tener que pasar a un breve cuarto intermedio.


Se pasa a cuarto intermedio. Luego de unos instantes:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –La presidencia solicita a los presidentes de bloque que nos reunamos en la sala de la Comisión de Presupuesto y Hacienda para analizar los pasos a seguir.


Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 43. A la hora 14.30:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Vamos a continuar la reunión, luego del cuarto intermedio, agradeciéndoles especialmente a los señores expositores esta espera que han tenido. Solicito le acerquen los micrófonos al doctor Aldo Ferrer.


Sr. Ferrer: –Gracias, señor presidente.
Muy brevemente en mi exposición de la mañana señalé que, a mi juicio, el debate sobre las retenciones está centrado en el tema de la redistribución del ingreso y que hay otra dimensión más importante, que en definitiva es determinante, que es la estructura productiva y por lo tanto habría que resolver el problema desde la perspectiva del desarrollo y de la transformación de esa estructura.
Por lo tanto, tenemos que procesar las señales que vienen del mercado internacional atendiendo a esta asimetría estructural según la cual, por ejemplo, la rentabilidad en la producción de soja puede asegurarse con un tipo de cambio de dos pesos, teóricamente.
Pero si queremos exportar –y tenemos que hacerlo– y competir en el mercado interno con importaciones, para la producción de máquinas, de textiles, productos químicos y otros bienes, necesitamos otro tipo de cambio. Tiene que haber tipos de cambio múltiples, diferenciales, que le aseguren rentabilidad a la totalidad de la producción de bienes transables, desde la soja hasta las cosas más sofisticadas que podamos hacer –como por ejemplo las que hace el Invap, los reactores nucleares, las cosas muy complejas que se exportan–, necesitamos tipos de cambio diferenciales.
El objetivo es asegurar la rentabilidad de la totalidad de los sectores productores de bienes competitivos transables tanto en el mercado interno como en el internacional.
Es por eso que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar esas señales de precio que vienen de afuera, porque si no la estructura productiva la determina el mercado mundial y no la decisión de los habitantes del propio país. Por eso los países emergentes de Asia –-que están creciendo a tasas fenomenales–, lo que hacen precisamente es administrar las señales del mercado mundial siempre con tipos de cambio competitivos para asegurar el proceso de transformación y la inclusión en su estructura productiva de las actividades de frontera.
Esto es lo que justifica la existencia de tipos de cambio diferenciales. Por lo tanto, esto se puede hacer de varias formas: con tipos de cambio múltiples, con subsidios o con retenciones de tal manera que se asegure la rentabilidad de la producción de bienes primarios y la rentabilidad de los otros sectores.
Hoy en día este desafío es muy importante y se plantea de manera muy crítica porque estamos en un momento de transformación en el mercado internacional. La incorporación de centenar de millones de seres humanos de la India, China, de Asia en general, como grandes productores de bienes complejos y grandes consumidores, está provocando esta tendencia alcista de los recursos naturales y de los commodities. Esto pasa en toda América latina y en todos los países que producen este tipo de bienes.
Ahora, si nosotros cayéramos en la ilusión de pensar –como lo hicimos a fin del siglo XIX– que Argentina tiene futuro como granero del mundo especializado en un solo sector, no zafaríamos nunca del subdesarrollo. No hay ningún caso de un país que descanse esencialmente en sus recursos naturales que sean países desarrollados, aunque tengan petróleo, cobre, minerales, tierras tropicales, etcétera. La transformación productiva es esencial.
Los países como el nuestro –por ejemplo, Canadá y Australia, con los cuales nos hemos comparado durante mucho tiempo–, con una dotación de recursos semejante, son prósperos porque tienen un gran campo y tienen una gran industria. De otra forma, serían también países rezagados, como lamentablemente sigue siendo nuestro país.
De allí, entonces, insisto en la legitimidad, la obligación y el derecho que tiene un Estado nacional de administrar esas señales. Naturalmente, lo tiene que hacer con razonabilidad, en el marco de la discusión, del diálogo y de la buena información, para asegurar una buena participación de todos los actores sociales en el proceso de construcción de las políticas.
La política de tipo de cambio es un instrumento esencial, aunque no es toda la política económica. Nosotros tenemos experiencias muy penosas de dejar de apreciar el tipo de cambio a largo plazo, produciendo efectos devastadores, en primer lugar en la industria, pero finalmente también sobre el sector más competitivo en virtud de los recursos del país.
La política de tipo de cambio tiene que ser una política que asegure a largo plazo la competitividad de toda la producción simultáneamente con otras políticas de capacitación de recursos humanos, en tecnología, de apoyo a las actividades estratégicas.
Acá se plantean algunos temas respecto de la política cambiaria: ¿cuál es el indicador para mediarla?, ¿es el dólar o es el tipo de cambio multilateral? Como ha habido un proceso de apreciación de varias monedas respecto del dólar, el euro, el real brasileño, se supone que el tipo de cambio de referencia para determinar la competitividad es el tipo de cambio multilateral. En realidad, es el dólar porque operamos básicamente en el área dólar y la inmensa mayoría de nuestro comercio exterior, tanto de exportación como de importación, se denomina en dólar.
Por eso tenemos que estar muy atentos a este elemento de la evolución del tipo de cambio real de largo plazo.
El otro tema que suele ser polémico es el de la incidencia del tipo de cambio sobre el salario real. Se suele decir que un tipo de cambio alto competitivo deprime el salario real. En realidad, el determinante del salario real es el nivel de empleo porque el 90 por ciento del gasto de los trabajadores se hace en bienes y servicios producidos en el país.
Lo que importa es el salario real en pesos y tener un salario denominado en moneda competitiva internacional que asegure la rentabilidad del conjunto de la actividad productiva.
Entonces, este debate que se ha producido en torno de las retenciones y del conflicto que hemos vivido durante estos días es una ocasión extraordinaria para superar el tema y ubicarlo en el campo de la estrategia del desarrollo nacional.
El país está enfrentado a un cambio en el orden mundial y tiene que ubicarse en ese mundo, no simplemente como un gran productor de productos primarios sino también de manufacturas complejas, para las cuales tiene que atender a la diversidad y a las características propias de la estructura productiva argentina. Creo que si hacemos esto se abre una extraordinaria posibilidad para la Argentina.
En la historia contemporánea del país nunca se dieron circunstancias más favorables para hacerlo. Un país que soporta un conflicto de esta naturaleza necesariamente lo tiene que resolver en el marco de la Constitución y de la ley. Este es un hecho muy importante en un país que cuenta con una experiencia como la nuestra.
Un conflicto de esta naturaleza se produce en el marco de una economía ordenada, que soporta el conflicto y no pierde los equilibrios fundamentales ni en el presupuesto ni en la moneda ni en el tipo de cambio, con una fuerte exposición de reservas internacionales, que ha permitido incluso enfrentar turbulencias externas como la crisis hipotecaria en Estados Unidos.
Por lo tanto, las condiciones son excepcionales. Estamos viviendo en democracia, tenemos una economía ordenada y un contexto internacional altamente favorable.
Por eso, señor presidente, creo que el mejor resultado y la conclusión que deberíamos sacar de este conflicto que hemos vivido es discutir el tema fundamental, que no son las retenciones, sino la rentabilidad.
Hay que discutir la rentabilidad de la soja, de los textiles, de las máquinas, de los productos bioquímicos y de las cosas de alta complejidad. Tenemos que discutir la rentabilidad y asumir que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar las señales del mercado internacional, sean las tasas de interés o los precios de los commodities para defender la transformación productiva que es indispensable para que la Argentina despliegue en plenitud todo su formidable potencial.
Los recursos humanos son valiosos. Nuestro territorio nacional, como lo destaqué en la primera intervención, es el octavo más grande del mundo. Es decir que tenemos todas las condiciones dadas para construir una economía moderna y avanzada, fundada en un dinamismo del campo que ha demostrado efectivamente una extraordinaria capacidad de transformación.
Varios sectores de la agricultura argentina operan hoy en la frontera tecnológica. Tenemos lo que se llama “agricultura de precisión”, que está operando en las fronteras, con los más altos niveles de productividad.
Creemos que ésta es una base fundamental de la riqueza argentina. Tenemos que integrarla en una visión transformadora de un país diversificado y complejo, capaz de dar empleo a su población con niveles crecientes de bienestar.
Vuelvo a insistir: el desarrollo moderno, como se acepta generalmente, depende esencialmente del conocimiento de la ciencia y la tecnología. Para poder cumplir con este requisito necesitamos tener una economía diversificada y compleja, generadora de empleo y de bienestar. Para eso tenemos que asumir las características de la estructura productiva y de nuestros precios relativos para administrar las señales de precios que vienen del mercado mundial, que no es el que tiene que definir la estructura económica argentina sino que tenemos que ser nosotros mismos.
Esa diferenciación de tipos de cambio múltiples, retenciones y subsidios tiene que ser el objeto de un debate permanente entre las políticas públicas y los creadores de riqueza.
Si somos capaces de hacer eso, no tengo ninguna duda de que el país va a salir ciertamente adelante, porque tiene una excepcional dotación de recursos para ponerse en marcha.


(Aplausos.)

viernes, 20 de junio de 2008

Análisis del conflicto del campo según un filósofo

Muy interesantes reflexiones

sábado, 14 de junio de 2008

La educacion pos-moderna (2ª parte)

Esta es la segunda parte de la conferencia.

Segunda Parte

viernes, 13 de junio de 2008

La educación pos-moderna

Vean este video y por favor reflexionen. La permisividad total, el no respeto a las reglas y normas, el desprecio por las responsabilidades y deberes que nos corresponde a cada uno como ciudadanos, la carencia de respeto a la autoridad, la intolerancia y el agravio hacia los derechos de los demás ciudadanos; .....etc....hasta cuánto influye el factor educativo en todo esto?

Este es un video de un juez, llamado Emilio Perez. Es muy interesante. Tendríamos que aprender de sus palabras.

Primera Parte

Hola a todos! Disculpenme por este lapso de tiempo en el cual no hice más entradas. Estuve muy ocupado. Pero, ahora, la vertiginosidad de los crecientes problemas económicos que estamos teniendo los argentinos, me motiva a volver a reflexionar en muchas cuestiones.

En esta entrada el tema que me ocupa es la divulgación de la inflación de mayo con el nuevo método implementado por el INDEC para el indice de precios al consumidor (IPC).Trajo muchas dudas para los economistas puesto no se publican los precios de los productos, ni los cuadros con las subas y bajas más importantes del mes. Tampoco figura la variación interanual o la acumulada en el año del índice de cada rubro. Es decir, no se puede saber cuánto aumentó, por ejemplo, el rubro Alimentos y Bebidas, o Indumentaria, en el último año, o en relación con diciembre último.

Les dejo un link de la noticia publicada por el diario La Nación.

http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=1020504&high=ipc

También les dejo el link donde se exponen las dudas de ciertos economistas respecto al valor que arrojó el índice para el mes de mayo, de 0.6%

http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=1020505&high=ipc

Por último, les dejo un video del economista Ismael Bermudez, columnista del diario Clarin.

martes, 29 de abril de 2008

El Crecimiento Económico


Condicionantes del crecimiento económico. El Desarrollo


La acumulación de factores, la tecnología y la eficiencia son determinantes inmediatos del nivel de renta per cápita de un país. Es decir, afectan directamente a la renta. Según mi opinión, estas tres medidas son los únicos determinantes inmediatos de la renta y de la producción. Cualquier diferencia de renta per cápita entre dos países tiene que deberse a alguna combinación de diferencias de estos tres determinantes; asimismo, cualquier crecimiento de la renta per cápita de un país tiene que deberse al crecimiento de uno o más de estos determinantes.
Pero el análisis de los determinantes inmediatos de la riqueza o de la pobreza de un país no nos dice todo lo que queremos saber. Decir que un país es pobre porque tiene un bajo nivel de acumulación de factores, tecnología o de eficiencia no es responder totalmente a la pregunta de por qué es pobre. Es vital comprender los determinantes fundamentales o más profundos que subyacen a estos determinantes inmediatos.
Un elemento que influye especialmente en los tres determinantes inmediatos de la renta es la conducta de los gobiernos. Los gobiernos influyen en la acumulación de factores (por ejemplo, brindando educación) y en el progreso tecnológico (por ejemplo, financiando la I+D, es decir la investigación y el desarrollo), pero especialmente en la eficiencia de la economía. Estableciendo las reglas del juego de las empresas y los trabajadores, influyen de una manera determinante en la cantidad de esfuerzo que se dedica a las actividades productivas frente a las improductivas y en la forma en que se organiza la producción en la economía. Generalmente, los países pobres tienen un gobierno negativo para el crecimiento en varios aspectos: hay más corrupción política, se despilfarra más y se tiende más a limitar el comercio y la formación de nuevas empresas. Igualmente, no está tan claro hasta qué punto un mal gobierno es una causa o un síntoma de la pobreza en estos países.
Por lo que se refiere a otros determinantes fundamentales posibles del desarrollo económico de un país, como por ejemplo, la desigualdad de la renta, la cultura y los factores geográficos, no está tan claro la dirección de las consecuencias que los mismos generan. ¿Con esto que quiero decir? La desigualdad de la renta produce tanto efectos positivos como negativos en la acumulación de factores de la producción. La presencia de un nivel mayor de desigualdad es positiva para la acumulación de capital físico, pero negativa para la acumulación de capital humano. La desigualdad de la renta influye sobre todo, a través de su relación con el gobierno: en los países en los que hay desigualdad hay más inestabilidad política y más presiones para que se redistribuya la renta, aunque no necesariamente más redistribución real. La otra conclusión destacada sobre la desigualdad de la renta es su persistencia; en los países en los que hay más desigualdad, las raíces de la desigualdad actual de la renta se remontan a muchos siglos atrás.
En el caso de la geografía, ésta afecta al crecimiento y no al revés. Un claro ejemplo: la estrecha correlación entre el nivel de PBI per cápita y los factores geográficos como la distancia con respecto al ecuador constituye una prueba clara de que la geografía ha sido uno de las fuerzas que han determinado la distribución mundial actual de la renta. Pero la vía exacta a través de la cual influye la geografía (a través de su influencia histórica en las instituciones, de su influencia en la productividad agrícola o de su influencia en el entorno relacionado con las enfermedades) está menos clara. Por lo que tuve oportunidad de estudiar en algunas materias de la carrera Lic en Economía, no se sabe con certeza en qué medida las fuerzas geográficas que han determinado el crecimiento de la renta en el pasado continuarán actuando en el futuro.
Con respecto a la cultura, no existe todavía en la ciencia económica, un método certero que pueda identificar cuál es el sentido de la relación causal entre el crecimiento económico y la cultura. Algunos de los aspectos que se toman en cuenta son: la apertura de las nuevas ideas por parte de la sociedad, el esfuerzo o la concepción del valor del trabajo respecto al ocio, la predisposición al ahorro, el valor de la confianza o la honestidad como filosofía de vida, y la influencia del capital social. Este último se refiere al valor de las redes sociales que tienen los individuos y de la tendencia de los miembros de esas redes a hacer cosas los unos para los otros. El capital social es el pegamento que hace posible que la sociedad se mantenga unida. Facilita la confianza, la información fluye fácilmente dentro de las redes sociales, por lo que en una sociedad que tenga una buena red social sus miembros aprovecharán eficientemente las oportunidades económicas. Por último, y referido a la cultura, quiero mencionar la influencia de la capacidad social. Dicha capacidad, se refiere a las cualidades sociales y culturales que permiten a un país aprovechar las oportunidades económicas. La capacidad social incluye: la experiencia de la población en la organización y la gestión de grandes empresas; la capacidad de los residentes de un país para aprovechar la economía de mercado, por ejemplo, por medio de la especialización y el comercio; una actitud compatible con la ciencia empírica, es decir, una creencia en la causa y el efecto, en contraste con la superstición y la magia; y una visión social que pone el acento en la vida en la tierra, en lugar de considerar que ésta es relativamente poco importante en comparación con la existencia espiritual. Los países cuya economía está subdesarrollada pero tiene suficiente capacidad social, pueden aprovechar las oportunidades que brinda la interacción con el mundo desarrollado, a través de la transferencia de tecnología, el comercio, y los movimientos de capitales. Esos países conseguirían rápidamente los mismos niveles de vida que tienen los países líderes. Los países pobres que carecen de capacidad social estarán condenados al estancamiento económico. Aunque existen fundadas razones para creer que las cualidades que engloba la capacidad social influyen significativamente en el proceso de desarrollo económico, la capacidad social es difícil de medir.
Los determinantes fundamentales, que actúan a través de la acumulación de factores, del desarrollo tecnológico y de la eficiencia de la producción, son las fuerzas últimas que determinan el destino económico de un país. Pero sería presuntuoso decir que los determinantes fundamentales marcan el destino. En la explicación de las causas por las que unos países son ricos y otros son pobres, se debe tener en cuenta los accidentes históricos, como la ascensión de un líder sin escrúpulos en un momento clave de la historia de un país
Por último, los determinantes fundamentales no siempre afectan de la misma forma a la economía. Las características de un país perjudiciales para el crecimiento en el pasado pueden ser irrelevantes o incluso beneficiosas gracias al progreso tecnológico o a otros cambios de la estructura de la economía mundial.



viernes, 22 de febrero de 2008

Inflacíón y Crecimiento Económico

Pareciera que en toda economía subdesarrollada luego de varios años de consecutivo crecimiento, nace el fenómeno inflacionario. ¿Es esto la norma general? ¿O más bien son excepciones a la regla? ¿Está sucediendo esto actualmente en la Argentina? ¿Cuáles son las responsabilidades del Gobierno?Siguiendo las estadísticas del INDEC, existe una baja inflación anual, pero en fin acumulativa (desde el año 2001 hasta la actualidad hubo un aumento del 109% de los precios, siguiendo como indicador el IPC). La percepción y la realidad cotidiana, señala que la inflación es mucho mayor. Esto no lo digo yo, sino que se puede percibir diariamente en las noticias de constantes aumentos de los diversos bienes y servicios, como ejemplos: transporte, alimentos (verduras, frutas, lácteos, panificados), prepagas, expensas, artículos de limpieza, escolares, seguros. También, el aumento considerable de los impuestos en muchas ciudades. Los municipios alegan aumento de costos de insumos. Existen incrementos que llegan hasta el 200% en algunos.
No por eso también, es considerable el incremento de salarios de diversas ramas, que siempre se trasladan a precios (el empresario casi nunca prefiere disminuir su rentabilidad).
¿A que se debe todo esto?

1) Cuestiones de expansión de la demanda agregada, con una oferta llegando al pleno empleo. La falta de inversiones en años anteriores está generando sus consecuencias. La capacidad ociosa que dejó la crisis del año 2002 se acabó.

2) Políticas Fiscales. El aumento del Gasto Público a mediados del año pasado por motivos electorales y la no desaceleración actual del mismo, es uno de los motivos fundamentales.

3) Política Monetaria. La expansión de la base monetaria a partir de la emisión de pesos por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para comprar dólares (con la consecuente acumulación de reservas) con el fin de mantener la política implementada desde hace varios años de un tipo de cambio nominal alto (competitivo) respecto al dólar. Aunque luego el BCRA efectúa políticas de esterilización mediante la colocación de títulos NOBACs y LEBACs (con el agravante del incremento del costo financiero y de los pasivos del BCRA), pareciera que no son suficientes para reducir la base monetaria, y por consiguiente, la oferta monetaria.

4) Política Cambiaria. A partir de la crisis de EEUU con la posible entrada a una recesión económica, el dólar sigue en su camino de depreciación. Nuestra política cambiaria sigue siendo tener un tipo de cambio Fijo de U$S 1 = 3.13-3.16(antes en la convertibilidad era de U$S1=$1). Nuestro sistema aunque sea flexible en los papeles, no lo es en realidad porque el BCRA interviene en el Mercado de Cambios, por lo que es un sistema de flotación sucia, con un claro objetivo: mantener el valor en la franja de los tres pesos. Es momento de dejar apreciar el peso. No se puede mantener una competitividad únicamente por tipo de cambio nominal por tanto tiempo. Esta política cambiaria genera inflación. Y tiene que quedar claro. El tipo de cambio real sigue en descenso, es decir, sigue apreciándose, por el aumento de los precios internos, por lo que desconozco hasta cuanto será ventajosa esta política para las exportaciones en los próximos años.

5) Control de Precios (O política de Rentas): El control de la rentabilidad, de los precios, de salarios, a cada uno de los sectores económicos nunca fueron eficaces en el mediano plazo. Los mismos se iniciaron en el año 2004. Estamos actualmente en el año 2008, y vemos que los posibles beneficios a corto plazo, se están extinguiendo. Desestimula la inversión, crea escasez y mercado negro, distorsiona los precios relativos, interfiere en las decisiones privadas de los empresarios. Es imposible en el siglo XXI tener la idea de poder llevar a cabo un sistema de planificación colectiva. Podrán decir que exagero, y puede ser que sí, pero para los empresarios, el entrometerse en sus decisiones de producción, venta, precios, rentabilidad, costos y salarios, puede ser muy grave. No considero que los empresarios tengan una seria responsabilidad social, pero existen otras herramientas que se pueden utilizar y conducir a la economía a la eficiencia y a la mejor distribución del ingreso. El acuerdo o el control de precios simplemente no son útiles.

6) Aumento del Consumo. Mediante aumentos de la base imponible del Impuesto a las Ganancias y la recuperación de los salarios, existe un impulso fuerte al consumo, que estimula la demanda agregada y por consiguiente, los precios. Esto no sería grave siempre que exista una política de inversiones productivas que pueda acompañar dicho crecimiento de la demanda.

7) Cultural-Sociológica: Es muy preocupante históricamente la influencia que ejerce la sociología en materia inflacionaria particularmente en nuestro país. El empresario nunca resignará ganancias y el trabajador no se preocupará por aumentar su productividad. Esto es lo que genera la espiral salarios-precios. El trabajador exige aumentos constantes de salarios (en muchas ocasiones justos, pero en otras no correspondientes a la productividad); el empresario alega que siempre los incrementos de salarios representan aumentos en los costos no correspondidos con los ingresos que podría generar el aumento de la producción resultante por el trabajador mejor pago, en pocas palabras, salarios no correspondidos con la productividad. Y es por esta razón, que todo incremento salarial es transferido al consumidor (el mismo trabajador) vía precios. El resultado, un salario constante en términos reales (o a veces, menor), por lo que motiva que los gremios vuelvan a iniciar reclamos salariales, generando esto una rueda muy peligrosa de parar. Un círculo vicioso de terribles consecuencias económicas.
Además, las expectativas juegan un fuerte rol en la determinación de la inflación. La teoría de la profecía autocumplida se cumple generalmente en nuestra sociedad argentina. Hay inflación hoy, todos pensamos que la inflación esperada será mayor el próximo mes, se suben los precios, se ajustan contratos, se aumentan salarios, y, luego, cuando llega el mes esperado la inflación real de dicho mes hubiese sido menor a la que se esperaba, pero, como los precios son rígidos a la baja, la inflación resultante termina siendo más alta a la que hubiese existido, y así sucesivamente.
Otrosí sin estadísticas oficiales serias o confiables, imagínese cuanto más grande es la influencia.

8) El incremento de las exportaciones de bienes y servicios, particularmente del turismo (en menor medida) y de las asimetrías de precios y tipo de cambio respecto a ciudades fronterizas, también genera inflación; particularmente porque está mal visto que los empresarios en algunas ramas o sectores económicos, realicen discriminación de precios. Yo no hago un juicio de valor negativo respecto a la integración, porque en otros tiempos era al revés la cuestión. Solamente señalo que el incremento de la demanda agregada, sea vía aumento del consumo, del gasto público, o de las exportaciones, con una oferta agregada rígida, generará una tensión alcista en los precios.

9) La participación de insumos importados en las industrias argentinas también debe considerarse, pues, es ante aumentos de la Demanda Agregada interna o nacional, el posterior aumento de la demanda de insumos por parte de las empresas, con el actual tipo de cambio de dólar caro, incrementa el costo y, por ende, se traslada vía precios.

10) La inflación de costos. Estos se incrementaron por el aumento del petróleo y de los commodities y, de los salarios no acompañado con aumentos de la productividad.

En mi opinión el crecimiento económico puede ir acompañado con una leve inflacion anual (no mayor al 5-6%), pero cuando sobrepasa ese nivel (actualmente ronda el 23%) comienza a ser un grave problema con las consecuencias que ya todos conocemos




martes, 5 de febrero de 2008

La recesión de EEUU y su influencia en la Argentina


La actual recesión que afronta EEUU no deberia afectar a la economia argentina.
Cuando hablamos de recesión nos referimos a la caída de la actividad económica, del producto bruto nacional.
La Argentina se halla sólida económicamente por contar con:
1) Altísimos niveles de reservas en dólares en el Banco Central (U$S 45000 millones)
2) Superávit Fiscal ( o por lo menos presupuestario para el año 2008) , un 3.15% del PBI
3) Tipo de cambio devaluado respecto al dólar
4) Sistema de Tipo de cambio flexible (o por lo menos en los papeles, aunque es sabido el objetivo de un tipo de cambio alto y devaluado por parte del gobierno)
5) La estructura del Comercio. Actualmente sólo se exporta el 8.5% a los EE UU. Nuestra dependencia es respecto a China e India.
6) Se mantiene la tendencia de altos precios de nuestras materias primas y el crecimiento de la produccion transable (exportable)
7) El superávit comercial actual
8) El sector privado no se encuentra endeudado en dólares.
No hay que preocuparse, por lo menos en el corto y mediano plazo, de esta crisis financiera internacional y de la recesión económica de EEUU

lunes, 28 de enero de 2008

La Inflación-Un problema recurrente en la Argentina

Ahora le presento un video perteneciente al blog del Senador Nacional Norberto Massoni.
Espero comentarios!!

domingo, 27 de enero de 2008

Nociones "infantiles" (para chicos y para algunos dirigentes políticos argentinos) sobre la Inflación y sus consecuencias desastrosas para la sociedad

Aquí le presento un videoclip perteneciente al Banco Central de Chile (hay uno similar del Banco Central Europeo) que explica los conceptos de la inflación y sus consecuencias en la vida económica y social de las personas. Este video está destinado a los jóvenes de la secundaria. (aunque algunos dirigentes políticos lo tendrían que ver también para que se refresquen la memoria)



miércoles, 23 de enero de 2008

La aldea global - Un momento para reflexionar



Dejo un fragmento de la película "DEUDA" de Jorge Lanata. Muy interesante en todos los planos: político, filosófico, social y económico. Pero lo fundamental, es poder reflexionar e intentar ser mejor persona con los semejantes en todos los roles que vayamos adquiriendo en la vida .




Fuente: http://www.youtube.com/

Comienza el Foro Mundial Económico en Davos





El Foro Económico Mundial es una fundación privada en la que sus miembros pagan importantes cantidades de dinero para participar en la cumbre anual, ser escuchados e interrelacionarse con la "crema" de la política y de las finanzas.

La cumbre no pretende tomar decisiones ni llegar a acuerdos sino fomentar el debate y sobre todo, los contactos a nivel político y empresarial en un marco que a veces se ha calificado de "mercado de ideas" y otras de catálisis para fusiones empresariales, lanzamiento de tendencias sociales o fomento del diálogo político.



¿Cuándo se creó?



En 1970. Desde entonces, el Foro Económico de Davos se ha convertido en una fuerza muy básica para la integración económica y en uno de los más precupados en el nivel económico de todos los países del mundo.
Ha desempeñado un papel dominante a la hora de identificar nuevas tendencias en temas como la economía, la política, áreas sociales y culturales, así como en formar estrategias y las acciones para que las corporaciones y los países integren estos cambios y optimicen sus potenciales.



¿Quién creo el Foro Económico de Davos?



Klaus Schwab. Este profesor de economía se propuso en 1970 reunir anualmente en el monte Davos de Suiza todos los años a los principales líderes económicos europeos e incentivar la iniciativa de la industria del continente.
Con el tiempo, esta fundación se ha abierto más allá de Europa y ha dado cabida a otros muchos países, desde China a Estados Unidos, pasando por Colombia o Argentina.


Entre los temas abordados en ediciones anteriores del Foro de Davos, se destacan cuestiones económicas de impacto global:
Entre 1991-99, la fundación ha catalizado la atención de los responsables globales centrando sus agendas en los siguientes temas:
1991 - La nueva dirección para el liderazgo
1992 - Cooperación y megacompetición
1993 - La recuperación global
1994 - Redifinición de los puntos básicos de la globalización
1995 - Desafíos más allá del crecimiento
1996 - Globalización de la economía mundial
1997 - Construyendo la sociedad de la Red
1998 - Prioridades para el siglo XXI. Crisis asiática y elnacimiento del euro.
1999 - El impacto de la globalización. 2000- Internet y la ingeniería genética.
2001- Cómo mantener el crecimiento y crear puentes que termine con las divisiones: un marco de acción para el futuro global".
2002- "El liderazgo en tiempo de fragilidad: una visión para un futuro común".
2003.- "Construyendo confianza".
2004.- "Asociarse para la Prosperidad y la Seguridad".
2005.- "Decisiones contundentes para los tiempos difíciles".

2006-Lucha contra la Tuberculosis; Incremento del impacto del deporte en la sociedad; Desarrollo Social

2007-"Crecimiento y Responsabilidad"


Fuente: www.eluniversal.com.mx


Para el año 2008, los temas que se tratarán serán: -Lucha contra el Terrorismo; -Recesión de EEUU y su influencia en el mundo; -El cambio climático.


¿Irán funcionarios argentinos a la cumbre?...Por ahora, nadie. ¡¡Gracias!! La Argentina cada vez más integrada al mundo. ¿Que te enriquece participar de un encuentro con los líderes políticos mundiales acompañados de sus principales economistas, comparado con la experiencia de vida que te pueda narrar una modelo "top" internacional?


lunes, 24 de diciembre de 2007

Economías de aglomeración



Economías de aglomeración



Según la teoría neoclásica del desarrollo regional, la libre competencia y la movilidad de factores tenderán a igualar los rendimientos de los factores entre las distintas regiones de un estado. Suponiendo perfecta movilidad de los factores, el trabajo emigrará de la zona de salarios bajos a las de salarios elevados, ejerciendo una presión a la baja sobre los salarios de las últimas, mientras que el capital se moverá en dirección inversa, aumentando la productividad y los salarios en las zonas más pobres. Por tanto a largo plazo, las disparidades regionales se corrigen por sí solas. Sin embargo, en la práctica, el proceso natural de ajuste no sólo es lento e incierto, sino que no siempre se cumplen las condiciones de la teoría neoclásica de la “convergencia”. Por ejemplo, el capital y el trabajo pueden no ser perfectamente móviles, pudiendo perdurar las disparidades entre regiones en la tecnología productiva, las economías y deseconomías de escala y los obstáculos al mecanismo de mercado. Por tanto, las disparidades regionales pueden perpetuarse a sí mismas y, sin ninguna intervención que ayude a actuar a las fuerzas del mercado, reforzarse a sí mismas. También es posible que el proceso de desarrollo tienda a favorecer ciertas regiones dentro de un país a través de un mecanismo gravitación acumulador. Así, las nuevas industrias y comercios serán atraídos donde ya exista industria, comercio, la infraestructura necesaria, los servicios asociados y el mercado para vender la producción.




Este proceso de gravitación provoca una polarización dentro de un mismo país por la que algunas zonas relativamente desarrolladas siguen creciendo deprisa, mientras que las zonas relativamente atrasadas experimentan un declive económico acumulado. El crecimiento regional tiende así a concentrarse en “polos de desarrollo”, es decir, en zonas geográficas que proporcionan a las nuevas inversiones la oportunidad de explotar las economías de escala haciendo así posible ganar una ventaja de partida y seguir creciendo a costa de otras regiones de la economía. Estas economías de escala, que son tanto internas como externas, suelen denominarse economías de localización y economías de urbanización. Las economías de localización surgen de la concentración geográfica de fábricas de la misma industria y de las ventajas obtenidas gracias a los vínculos entre ellas y el potencial para una mayor eficiencia a través de la especialización. Las economías de aglomeración, o de urbanización, surgen de la concentración geográfica de un gran número de actividades económicas que disfrutan de manera conjunta de una serie de servicios, como el transporte, la disponibilidad de mano de obra calificada, instituciones financieras, y la proximidad de los mercados para colocar su producción.


La formación de clusters tiene en común la noción de que la competitividad de la empresa es potenciada por la competitividad del conjunto de empresas y actividades que conforman el complejo o cluster al cual pertenecen. En efecto, esa mayor competitividad deriva de importantes externalidades, economías de aglomeración, "spillovers" tecnológicos e innovaciones que surgen de la intensa y repetida interacción entre las empresas y actividades que conforman el cluster. Las distintas empresas y actividades que constituyen el cluster se refuerzan mutuamente. La información fluye casi sin estorbo, los costos de transacción son menores, nuevas oportunidades son percibidas antes y las innovaciones se difunden rápidamente a lo largo de la red. Hay fuerte competencia en precio, calidad y variedad. Ésta da lugar a nuevos negocios
En el análisis de las economías de aglomeración, desde la perspectiva de la geografía económica, existen incentivos y desincentivos para que la industria decida o no concentrarse en una región determinada. Cuando existen incentivos para que la industria se aglomere, se dice que existen fuerzas centrípetas. Si por el contrario, existen factores que influyen para que la industria se disperse de una región a otra, las fuerzas son llamadas centrífugas.


Según Krugman (1998) las fuerzas centrípetas son las tres fuentes clásicas marshallianas de las economías externas. Un gran mercado local crea los encadenamientos hacia atrás -sitios con buen acceso a mercados grandes son lugares preferidos para la producción de bienes sujeto a economías de escala- y encadenamientos hacia delante -un mercado local grande justifica la producción local de bienes intermedios, disminuyendo los costos a los productores. Una concentración industrial significativa, crea un mercado laboral fuerte, especialmente para habilidades especializadas, así a los empleados se les hace más fácil encontrar empleadores y viceversa. Además, una concentración local de las de la industria podría crear más o menos economías externas puras vía la transferencia de información.


Las fuerzas centrífugas se encuentran representadas de igual forma por tres factores. Los factores inmóviles -ciertamente las regiones y los recursos naturales, y, en un contexto internacional, las personas también- actúan contra la concentración de la producción, del lado de la oferta (cierta producción debe dirigirse a donde los trabajadores estén) y del lado de la demanda (los factores dispersivos crean un mercado disperso, y cierta producción tiene un incentivo a localizarse cerca de los consumidores). La concentración de las actividades económicas genera una demanda creciente para una región local, conduciendo a un aumento en las rentas y por lo tanto representa un desincentivo para una mayor centralización. Y la concentración de actividades puede generar más o menos deseconomías externas puras tales como la congestión (Krugman, 1998:8).


Para Krugman y Livas (1992), el modelo de geografía económica debe incluir una tensión entre una fuerza “centrípeta” que tiende a impulsar el crecimiento de la población y la producción dentro de aglomeraciones y una fuerza “centrífuga” que tienda a romper tales aglomeraciones. Una fuerza centrípeta puede incluir economías externas y una variedad de efectos de mercados, tales como los enlaces hacia atrás y hacia delante mencionados anteriormente. La fuerza centrífuga puede incluir deseconomías externas, tales como la congestión y contaminación, rentas de la tierra urbana, y el atractivo de desplazarse lejos de las altas localidades urbanas competitivas a los de menos competitividad rural.


La idea principal es que el crecimiento y la aglomeración geográfica son procesos que se refuerzan mutuamente, en tanto el crecimiento genera aglomeración espacial que, a su vez, estimula el crecimiento.


El cluster se basa en la presencia de mecanismos de causalidad circular para explicar la concentración espacial de las actividades económicas.


En estos modelos, los mecanismos que permiten que las fuerzas centrípetas superen a las fuerzas centrífugas (dispersión de la actividad económica para evitar la competencia) surgen ya sea de la migración de la mano de obra o de la presencia de encadenamientos verticales y horizontales intrasectoriales (Venables, 1996). Los crecientes rendimientos a escala, externalidades tecnológicas y derrames (lo que implica la existencia de encadenamientos entre empresas) dan lugar a estructuras de organización de la producción que brindan ventajas competitivas a las regiones que tienen clusters.
La confianza y el capital social son componentes importantes (correlacionados positivamente) del marco anterior.


El capital social es un capital específico de la comunidad que genera reciprocidad, cooperación y confianza en las interacciones. Favorece los intercambios de información y el aprendizaje y funciona acotado a la proximidad geográfica, la cultura compartida y el grado de articulación (embeddedness) alcanzado, proceso entendido como los lazos personales y las redes de relaciones que se establecen (La Ferrara, 2001). De acuerdo con nuestro hilo de razonamiento, la confianza y el capital social pueden considerarse factores (incluidos en normas y convenciones) que reducen los costos de transacción y contribuyen a superar las deficiencias en materia de coordinación y cooperación. Los clusters eficientes y dinámicos se caracterizan por una alta flexibilidad y encadenamientos extendidos.


Las redes y los clusters son considerados modalidades de organización económica que surgen para aprovechar y “apropiar” los potenciales rendimientos del capital social. Así, las regiones “dotadas” de altos niveles de capital social manifiestan altos niveles de confianza en sus interacciones, dando lugar a más asociativismo y cooperación entre empresas, flujos de información y aprendizaje. Las ganancias se acumulan a partir de una reducción en los costos de transacción y aumentos en las economías de información y en los efectos asociados del conocimiento.

Respecto al papel del Governance de políticas, recae en el desafío de implementar políticas de innovación, sobre todo en regiones rezagadas (incluso de países desarrollados) donde las actividades que hacen uso intensivo de la tecnología y la infraestructura básica de conocimiento son limitadas. La política de innovación comprende estrategias para construir capacidades de investigación básica y aplicada, mejorar la velocidad de adopción de nuevas tecnologías y de innovación de productos entre las empresas locales y, en general, incrementar la cantidad de industrias del país o de la región que utilizan tecnología y conocimiento de manera más intensiva y ofrecen salarios más altos.


Un problema importante que se plantea en los intentos por describir la “política en favor de los clusters” es que muchos tipos de intervenciones tendientes al desarrollo apuntan a regiones y/o sectores específicos y, por consiguiente, podrían interpretarse como estrategias orientadas a los clusters. Las incubadoras de empresas, los parques industriales, la contratación focalizada, las zonas empresariales, las zonas francas y una gran variedad de otras intervenciones habituales con miras al desarrollo económico podrían también considerarse políticas a favor de los clusters si tienen por objetivo fomentar el crecimiento de determinadas regiones o industrias.

En líneas generales, la estabilidad y calidad del marco regulatorio y político han probado ser determinantes importantes del crecimiento y la competitividad (Porter et al., 1995). En particular, los derechos de propiedad, la apertura comercial y la capacidad de respuesta gubernamental han resultado ser determinantes especialmente sólidos del desempeño económico.


El acceso a la financiación, la calidad y la estabilidad de la política económica así como la infraestructura eficiente recae en el ámbito de actuación de los gobiernos.


Es claro y evidente que mejorar la calidad del entorno empresarial debe ser una prioridad en la agenda de las políticas públicas. Esto, una vez más, tiene la ventaja de poner el acento en lo local, ventaja que se suma a beneficios generalizados que van más allá del marco de la IED y los clusters. En segundo lugar, los empeños para solucionar el problema de los incentivos, de manera de generar encadenamientos y crear derrames a través de incentivos fiscales y otros mecanismos y disposiciones regulatorias específicos (transferencia tecnológica, etcétera) pueden resultar esfuerzos inútiles e incluso contraproducentes.




Fuente: Ray Debraj. "Economia del desarrollo". Edit Mc Gray. Año 1998

Gregorio, José. "Macroeconomía". Edit. Pearson. Año 2006

Ferrero, Lucas; Maffioli, Alejandro. "La interacción entre las inversiones extranjeras directas y las Pymes en América Latina". Año 2004

martes, 9 de octubre de 2007

La inflacion y sus causas


Leyendo algunos artículos me encontré con este artículo del diario Clarín. Como verán, las causas de la actual inflación son las mismas de las que yo había enunciado en artículos anteriores. Lo que cabe añadir es que se percibe que muchos economistas no se animan a hablar de la inconsistencia de éste modelo actual económico y del trilema que la misma plantea.
Habrá que esperar y ver quien tiene razón.

El articulo es el siguiente:

Inflación: sus causas y las recetas para combatirla

Por Oscar Martínez jmartinez@clarin.com


Es uno de los fantasmas más temidos de la Argentina, y según algunos volvió para asustar nuevamente. Es la inflación, que nuevamente se instaló en el centro de la polémica económica y política. Lo que parece ser cierto es que, más allá de los matices y de los dibujos del Indec, los precios --y sobre todo "algunos precios"-- como las brujas del cuento, existen y están subiendo.
También, como en las fábulas, la inflación es una de esas "brujas muy malas". Tanto para los consumidores --por razones obvias-- como para los empresarios, que se quedan sin el "calculo económico" que les permita evaluar proyectos de inversión a mediano y largo plazo. Y exacerba la pelea distributiva, lo que genera efectos políticos indeseables.
Es, por otra parte, un fenómeno multicausal. Hay razones objetivas para que suban los precios: el aumento de la masa salarial (más empleo y mejor pago) generó una demanda interna muy alta que busca recuperar consumos atrasados. Esto se suma a la falta de instrumentos financieros que promuevan el ahorro de las personas. También existen razones puntuales o estacionales (por ejemplo, el invierno más duro en 45 años --nieve en Buenos Aires incluida-- que destruyó la producción de verduras u hortalizas) y también motivos subjetivos (el "cubrirse" por los potenciales aumentos futuros, por caso). Se puede encontrar, además, una inflación con raíces locales (mercados oligopólicos o con poca transparencia, por caso) y otra "inflación importada" (aumento de los commodities y/o devaluación del peso, por ejemplo). Esto para no mencionar el combustible del aumento sostenido del gasto público que potenció la demanda privada.
Pero algo parece cierto: no existen condiciones para despertar a la "madre de todas las brujas", la emisión monetaria incontrolada. Fue esto lo que desató demonios como las dos hiper del 89 y la de principios de 1990.


Para saber un poco más, iEco consultó a varios economistas y les realizó las mismas preguntas:

¿La inflación actual, es un problema?
¿Por qué suben los precios? ¿Son razones estructurales o coyunturales?
¿Cómo se resuelve?


Y esto respondieron:


Luciano Laspina, economista, director de MacroVisión


"Sí que es un problema, siempre es un problema porque afecta las decisiones de consumo e inversión. Hay que salir del falso dilema de inflación o nivel de actividad. Las causas son dos: se trata de una economía recalentadad desde hace tiempo y faltan instituciones económicas creíbles que se comprometan con la estabilidad de manera convincente, lo que genera expectativas de suba de precios. Pero es totalmente corregible. ¿Cómo? Dentro del menú disponible hay que hacer dos cosas como mínimo: moderar el gasto público y dar señales muy fuertes de un Banco Central comprometido contra la inflación. Esto no significa necesariamente subir la tasa, sino compromiso antiinflacionario: por ejemplo, explicitar un tipo de cambio".


Eduardo Curia, economista


"Es un tema, no un problema. Con un esquema de sobrecrecimiento es lógico que haya presiones inflacionarias que requieren vigilancia y alerta. Hay varias causas que generan subas de precios: un reacomodamiento de precios relativos posdevaluación y una recuperación de los margenes de rentabilidad que juegan con el exceso de demanda, entre otros. Pero, repito, dentro del esquema del propio modelo "competitivo--productivo‡" es esperable una inflación mayor a la mundial. Las soluciones, por otra parte, también hay que buscarlas dentro del modelo con una mayor coordinación macroeconómica, hay que bajar dos puntos el aumento del gasto público, discutir salarios sin generar presiones inflacionarias y generar más créditos para la inversión y menos para el consumo".


Jorge Todesca, economista, titular de Finsoport


"Sí, es un problema, pero no del tipo estructural como la que tuvimos antes. Hay varias causas que la explican: un consumo que crece muy fuerte y enfrenta una oferta en el sector productivo y comercial que busca recompones márgenes de ganancias; reacomodamiento de precios relativos que quedaron pendientes después de la devaluación y la inflación importada, tanto por la suba de los commodities como por aumento del valor de las importaciones debido al tipo de cambio alto. Y, claro, este año hay factores coyunturales: puntualmente los faltantes de frutas y verduras. Parece claro que los están funcionando mal los respectivos Mercados Centrales y hay poca transparencia en la fijación de precios. Respecto de las soluciones, me parece que debemos esperar varios años de inflación elevada. Se puede bajarla a un dígito, pero más cerca del 9% que del 3%. Para lograrlo hay que frenar la velocidad de aumento del gasto público y mejorar algunos mecanismos de competencia. Hay que fomentar el ahorro para que se gaste menos y, por último, suena bien un acuerdo tripartito para desactivar la carrera precios--salarios y frenar las expectativas".


Rogelio Frigerio, economista, director de Economía & Regiones


"Es un problema. Sobre todo porque impacta sobre el tipo de cambio, uno de los pilares del modelo, y sobre los indicadores sociales. Creo que la causa principal es la insuficiencia de oferta. El modelo impulsa el aumento de la demanda y aunque las inversiones crecen no lo hacen tanto como la demanda. A esto se le suma el aumento del gasto publico, que presiona también sobre la oferta y una política monetaria que no tiene como objetivo principal controlar la inflación. ¿Cómo se resuelve? Generando las condiciones como para que la oferta abastezca a la demanda y moderando el crecimiento del gasto público. Para generar un crecimiento sostenido y con una inflación acepatable hay que fomentar la inversión, sobre todo en los dos sectores más flojos: la inversión externa directa y los servicios públicos".


Fernando Navajas, economista, investigador de FIEL


Es un problema, ya que no sólo devora el poder adquisitivo de los salarios, sino que también dificulta el calculo económico de las empresas, lo que podría tener efectos sobre el nivel de empleo y todo lo bueno de este ciclo. Hay varias explicaciones sobre sus causas. Personalmente, creo que la suba de precios se "explica" por los impulsos provenientes del nivel de actividad, los costos o precios primarios --en donde los salarios tienen un rol importante, pero no son lo único--, y las expectativas. La economía esta, por así decirlo, actuando en pleno empleo y las presiones de demanda agregada generan aumentos de precios. Ahora, lo complejo: ¿cómo se resuelve? Requiere una operación en el frente fiscal, bajando la expansión del gato público a niveles moderados y sostenibles y una operación en el frente de formación de salarios y precios de la economía (incluyendo no correr la carrera de ajustar el tipo de cambio) para frenar la indexación. Bajar la expansión del gasto sin que se moderen los precios y salarios llevaría, tarde o temprano a una estanflación. Y no se podrá bajar el gasto si los salarios y precios de los bienes se escapan. Además, "planchar" la inversión pública es ineficiente y malo para la economía. Como se ve, siempre es más fácil decirlo en el pizarrón que en la práctica. Se requiere de una operación más amplia y compleja que coordine a la economía y sus actores a un sendero sostenible".

Fuente: Diario Clarín. Suplemento IECO. 08/10/2007

jueves, 27 de septiembre de 2007

Un modelo económico insostenible


¿Por qué este modelo económico es insostenible? (Primera Parte)
Por Darío Ezequiel Díaz


El modelo económico actual es insostenible desde cualquier punto de vista. ¿Por qué insistir tanto con la política de dólar alto? ¿Hacia donde vamos? ¿Caeremos en una nueva crisis? ¿Son sólo los economistas “neoliberales” los que profetizan la futura recesión? Soy consciente que lo que afirmo les disgusta al Gobierno Nacional, como asimismo a los sectores beneficiados por dicha política; pero a la vez, no puedo negar mis conocimientos y mis ideas, mostrando mi parecer siempre con un tono de respeto y con argumentos técnicos.
¿Por qué el insistir con una política de cambio nominal alto, y por consiguiente, un dólar caro?
Recuerdo cuando en los primeros meses del año 2004, el entonces presidente del Banco Central, Prat Gay, mostraba su inconformismo de llevar adelante un tipo de cambio alto y el no implementar “metas de inflación” (en ese entonces, el Presidente Kirchner, mencionaba la posibilidad de seguir como política económica en el futuro un dólar a $3), inconformismo que lo llevó a ser desplazado (formalmente presentó su renuncia) en su cargo posteriormente. ¿En cuánto acertaba o se equivocaba en su pronóstico el ex presidente de la autoridad monetaria? Para responder esto, primero hay que preguntarse: ¿Qué ventajas tiene el dólar caro?
El contar con un dólar caro significa que su precio va a estar por encima del nivel de equilibrio de mercado. Es decir, en el valor donde la oferta y demanda de dólares se igualan. Dicho en otras palabras, algún agente económico tiene que aumentar la demanda de dólares para sostener su precio por encima del de mercado. Ese sujeto económico es el Estado. ¿Con qué recursos comprará el Estado los dólares necesarios para sostener el tipo de cambio en el nivel deseado? Una alternativa es el superávit fiscal. En ese caso, el Estado tendría que tener un superávit similar al excedente de oferta de dólares que hay en el mercado. Los oferentes de dólares suelen ser los exportadores, especuladores y los que ingresan capitales. Los demandantes suelen ser los importadores, los especuladores y los que retiran capitales.
El principal beneficio de contar con un tipo de cambio alto es tener exportaciones altas e importaciones deprimidas. Es decir, un saldo de balanza comercial positivo. El superávit fiscal debe ser equivalente al saldo de balance comercial, puesto que cuanto mayor sea el superávit de comercio exterior, más esfuerzo fiscal será necesario realizar (comprar dólares) Esto trae aparejado que se deba seguir adelante un gasto público muy bajo o una presión impositiva muy alta. Es muy sencillo. Se debe mantener el superávit de las cuentas públicas obligatoriamente. (Actualmente es creciente el nivel de gastos debido al año electoral)
¿Qué sucede con movimientos de capitales positivos? El esfuerzo fiscal tiene que ser mucho mayor, para poder seguir manteniendo alta la demanda de dólares y el tipo de cambio. Entonces, con tipo de cambio alto, se debe mantener lo más bajo posible el flujo de inversiones extranjeras directa.
La teoría económica afirma que otro mecanismo a emplear el Estado para sostener alto el tipo de cambio es el de la emisión monetaria. Esa emisión genera inflación, con lo cual el costo de sostener un tipo de cambio alto recae sobre los sectores de ingresos fijos. Se produce, así, una redistribución del ingreso de los sectores menos favorecidos hacia unos pocos que se benefician con el dólar caro.
La emisión monetaria aumenta la base monetaria, y por lo tanto, la oferta monetaria. Esto trae aparejado inflación, agravado principalmente también por:
1) La utilización al límite de la capacidad instalada de los sectores más sensibles de la economía.
2) El aumento de los costos internos de la materia prima y de la mano de obra,
3) El aumento en el costo de los materiales importados
4) La falta de inversiones del sector privado.
5) El control de precios y la política de rentas llevada a cabo por el Gobierno.
6) El estímulo constante a la demanda agregada de la economía sin su contrapartida en el incentivo a la oferta agregada.
7) El incremento de los precios internacionales de los comoditties.

La última alternativa que le resta al Gobierno en su afán de mantener un tipo de cambio alto es emitir pesos para comprar dólares y luego retirar esos pesos del mercado colocando deuda pública (estelirizando). Obviamente, este mecanismo tiene un costo fiscal que también lo hace inviable en el largo plazo.

La economía se encuentra ante un trilema. Alguna de ellas se tiene que aceptar. No se puede evitar a las tres.
1) Alta presión impositiva que sofoca y desalienta la inversión privada
2) Un fenómeno inflacionario con salarios reales muy bajos
3) Un endeudamiento creciente (Mediante el pago al FMI, se canceló la deuda en la cual se abonaba el tipo de interés más bajo del mercado crediticio, a cambio de financiamiento vía bonos de origen venezolano)



lunes, 10 de septiembre de 2007

La Inflación. El Principal problema a discutir en la actual política económica.




En la actual escena de política económica, el problema de la inflación está volviendo a ser protagonista en la economia tanto familiar como empresarial.

Luego de la hiperinflación que terminó con el gobierno de Raúl Alfonsin, comenzó una estabilidad de precios garantizada por el patrón de convertibilidad monetaria establecida por la LEY DE CONVERTIBILIDAD, que garantizaba la paridad cambiaria de 1US$=1$.

Pasada la profunda recesión económica del año 2001, y su posterior maxi-devaluación, los precios siempre se mantuvieron en un intervalo de crecimiento conservador.

Con el crecimiento económico a tasas chinas que mantiene actualmente nuestra nación, comenzó hace tres años a percibirse un incremente de los precios que crece a tasas crecientes.

El gobierno, en el ataque o combate de la misma, comenzó a llevar adelante las llamadas "políticas heterodoxas", como ser el control de precios y la política de rentas; el seguimiento e intervención de las estadísticas oficiales (INDEC); y la amenaza permanente a los empresarios.

Además, el Gobierno Nacional, incentiva cada vez en mayor medida el aumento del Consumo Privado, mediante medidas como aumento de salarios en mayor proporción que su productividad. (Como lo establece la teoría tradicional económica). También, con el aumento de la base imponible para el impuesto de las Ganancias. No digo que esté mal aumentar el salario de los trabajadores, puesto que la devaluación, hizo retroceder en términos reales, de una manera muy fuerte. Sólo pido más evaluación y un criterio de prudencia; no sólo hay que considerar la simpatía política con ciertos sindicatos y grupos de presión que puedan colaborar a acumular más votos.

El Gasto público también se ha incrementado en el último año de una manera exponencial. Todo esto debido a la campaña electoral que devora todo criterio racional de elección y evaluación en la elaboración y posterior instrumentación de medidas.

El otro componente de la Demanda Agregada, es la exportación. En este componente no percibo como detonante de la inflación el aumento de la misma. Lo que veo muy preocupante es la necedad e insistencia del Gobierno en su afán de seguir manteniendo un tipo de cambio nominal alto, de manera de seguir acumulando reservas y "aventajando" a las empresas exportadoras de una manera llamada "sucia", es decir, un tipo de cambio alto sostenido con intervención permanente del Banco Central para lograr una competitividad sucia.

Realmente no es necesario tener una ventaja de esa manera, o por lo menos, lo recomendable, es hacerlo sólo por el corto plazo, mientras se crean las condiciones para aumentar la oferta agregada, la inversión, la productividad, el conocimiento aplicado, la investigación, y la calidad institucional que garantice un entorno de seguridad jurídica, derechos de propiedad y un marco de reglas de juego claras que permita al inversor conocer con certidumbre cual es su ámbito de movimiento. Es decir, la capacidad de recuperar las inversiones dependerá de la capacidad estratégica e intuición del inversor.

No se puede lograr un crecimiento sostenido, sin tener inflación en el mediano plazo.(ley de Phillips) Tampoco hay que olvidar que este crecimiento económico se debe tambien por el contexto internacional favorable que tuvo y tiene la Argentina, principalmente por el aumento del precio de los comoditties debido al incremento sostenido de la demanda china e india, principalmente.

Al margen de esto, cabe destacar que la oferta agregada actualmente es muy inelástica. Todo incremento de la demanda, está generando un aumento de precios más que proporcional que la cantidad de bienes y servicios que se vuelca al mercado.

Respecto a la política monetaria llevada a cabo por el Banco Central, con el fin de acompañar la política de tipo de cambio de alto, tiene que emitir pesos y aumentar así la base monetaria, generando un aumento de la oferta monetaria. Todo esto, agregando que la esterización intentada por el Banco Central, mediante la colocación de LEBACs y NOBACs, resulta insuficiente.




¿Que hay que hacer entonces? Las medidas urgentes que hay que tomar son:




1) Reducción drástica del actual nivel de gasto público.

2) Medidas impositivas que incentiven la inversión a partir de una reducción del impuesto a las ganancias a las empresas que inviertan sus utilidades en la incorporación de nuevos equipos de capital y aumento de la capacidad productiva.

3) Baja del tipo de cambio nominal. Creo que el tipo de cambio tendría que estar en la franja 2.65-2.80.

4) Aumento de la tasa de interés para plazos fijos. Realizar excepciones para la toma de créditos con objeto de inversión.

5) Dejar de lado el control de precios y la política de rentas

6) Suspender transitoriamente las negociaciones salariales para los sectores que ya se vieron beneficiados por incrementos de salarios en los últimos años.

7) Tomar las medidas pertinentes para que el INDEC vuelva a ser creíble.



Sin la toma de alguna de estas medidas, veo muy dificil la reducción de la tasa de inflación en el mediano plazo.






Dario Ezequiel Díaz- Estudiante de Lic en Economia.

domingo, 9 de septiembre de 2007

¿Que economía vendrá en el siguiente gobierno presidencial?

¿Cuáles son los desafios económicos para el próximo gobierno que se adjudique las elecciones presidenciales de octubre?
El actual gobierno kirchnerista presenta muchos síntomas que muestran la necesidad de un cambio brusco y muy fuerte en algunas cuestiones de política económica.
En este primer pensamiento, mencionaré los puntos más críticos. Posteriormente en nuevas entradas, desarrollaré cada tema en particular.
Los items más criticos son:
  1. La crisis energética. Sinceramiento de tarifas. Subsidios.
  2. Inflación. Las Políticas heterodoxas llevadas a cabo por el Gobierno
  3. Credibilidad del Instituto Nacional de Estadística y Censos.
  4. Institucionalidad. Seguridad jurídica. Derechos de propiedad y reglas de juegos claras para el inversor.

Otros puntos importantes a considerar posteriormente serán:

a) Relación Agro - Gobierno.

b) Presión impositiva.

c) Distribución del Ingreso

d) Inversiones.

e) Política monetaria. Tipo de Cambio.

f) Política Fiscal.