Mis pensamientos...

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lunes, 27 de octubre de 2008

Un poco de humor sobre la desaparición de las AFJP


¡Pobres Jubilados! Entre la timba financiera por parte de las AFJP y la historia trágica del comportamiento estatal

jueves, 23 de octubre de 2008

Una explicación excelente de la crisis financiera


Este es un video del profesor Leopoldo Abadía muy claro acerca de la crisis financiera internacional.



Aquí hay una entrevista en dos partes.


El blog de Leopoldo es

sábado, 11 de octubre de 2008

Un video humorístico acerca de la crisis financiera

Hola...les recomiendo un video que explica la crisis financiera desde un punto de vista irónico y humorista.
El programa de televisión es "The Last Laugh".
Les dejo el enlace. http://www.youtube.com/watch?v=pFmYIFk5i1Q&feature=related

lunes, 29 de septiembre de 2008

¿Es racional esto?






¿Es racional que el estado pague 26 veces más el precio del boleto vía subsidios?



Si no me creen, lean este articulo del diario La Nación


http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1054461

viernes, 26 de septiembre de 2008

Nacio la Ussra


Les presento una nota que encontré en la red.



Se trata de una crítica al plan de salvataje de los EEUU para paliar la crisis financiera.



Está destinado a los economistas ortodoxos (me incluyo).

Nació la Ussra
Por Alfredo Zaiat
El economista Nouriel Roubini realizó el análisis crítico más hiriente y preciso al mundo del libre mercado representado por los Estados Unidos a partir del multimillonario rescate financiero a las entidades hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac. “Los camaradas Bush, Paulson y Bernanke han convertido a Estados Unidos en la Ussra (United Socialist State Republic of America).” La administración Bush ha destinado 200 mil millones de dólares para salvar de la quiebra a esa pareja de instituciones que reúne unos 6 billones de dólares de hipotecas, casi la mitad de los 12 billones de dólares de los préstamos inmobiliarios de todo el sistema financiero estadounidense. En ese artículo que revela el nacimiento de la Ussra, publicado en el espacio de Internet Nouriel Roubini’s Global EconoMonitor, se sostiene que “el mayor rescate y nacionalización en la historia de la humanidad viene de la administración más fanática e ideológica pro libre mercado laissez-faire de la historia de Estados Unidos. Estas son las personas que durante años vomitaron la retórica del libre mercado y el recorte de la intervención del gobierno en los asuntos económicos”. La Ussra surge con ese salvataje que aumentó el patrimonio público en casi 6 billones de dólares, al tiempo que incrementó su deuda pública/pasivos por otro monto similar. La administración Bush se ha convertido así en el gobierno dueño de los más grandes fondos especulativos en el mundo, además de que se ha transformado en el mayor operador financiero de compra apalancada, con un coeficiente deuda/acciones de treinta:6 billones de deuda contra 200 millones de dólares de capital. Roubini es uno de los economistas estadounidense contemporáneos más rebeldes, en línea con Paul Krugman y Joseph Stiglitz, pero con posiciones que desafían aún más el discurso dominante. En ese documento considera que la nacionalización de Fannie y Freddie constituye el cambio de régimen más radical en la economía global y en los asuntos financieros en décadas. Menciona que en los últimos veinte años se derrumbó la Unión Soviética, cayó el Muro de Berlín y se expandieron las reformas en China y otras economías emergentes. En ese período la economía estatal dejó paso a las privatizaciones, política que fue apoyada con intensidad por los Estados Unidos predicando las bondades del libre mercado y de la empresa privada. Hoy, en cambio, Estados Unidos ha realizado la mayor nacionalización en la historia de la humanidad. Al presentar a la nueva nación, denominada Ussra, Roubini desafía con que el socialismo está bien vivo en Estados Unidos, aunque aclara que es un socialismo para los ricos y Wall Street. Un socialismo donde las ganancias son privatizadas y las pérdidas son socializadas a los contribuyentes estadounidenses. Está convencido de que se trata de la mayor intervención de un “gobierno socialista” en asuntos económicos desde la formación de la Unión Soviética y de China comunista. Además de Fannie y Freddie, enumera que la Ussra había rescatado a Bear Sterns, que su banca central (la Reserva Federal) sigue asistiendo con millonarios préstamos al sistema financiero, que los organismos de regulación crearon varios mecanismos de asistencia para evitar la quiebra de entidades, y que se han impulsado proyectos de ley para brindar garantías públicas para las hipotecas que tienen los bancos, entre otras medidas de fuerte intervención estatal. En ese megaoperativo, este fin de semana la administración de la Ussra definirá el destino del fallido banco de inversión Lehman Brothers. Por el diseño de esa estructura de emergencia “socialista”, Roubini señala con sarcasmo que a partir de ahora los inversores extranjeros serán bienvenidos a la United Socialist State Republic of America, donde podrán contabilizar importantes ganancias y nunca enfrentar ningún riesgo crediticio. “Los camaradas Bush y Paulson y Bernanke pasarán a los libros de historia como una troika de bolcheviques que convirtieron a Estados Unidos en la Ussra”, provoca, para apuntar que ellos eran tan ideológicamente fanáticos del libre mercado que no se dieron cuenta de que los mercados financieros sin supervisión y regulación son como una selva donde la codicia, sin temor a la pérdida o al castigo, conduce a las burbujas de crédito y bienes, a manías, eventualmente a la bancarrota y al pánico. Para poder acercarse al entendimiento de una crisis de semejante envergadura en la meca del capitalismo mundial, no sirve recostarse en los análisis tradicionales que, en general, justifican el crac sin poder avanzar en su comprensión. En cambio, teniendo en cuenta que lo que ha emergido en esta debacle es la United Socialist State Republic of America resultan pertinentes los análisis de los economistas marxistas, puesto que ellos son los estudiosos más rigurosos del funcionamiento del sistema capitalista. En esa corriente, el economista argentino Rolando Astarita se destaca por su calidad didáctica en un terreno bastante cerrado. En un interesante documento Explicación teórica de la crisis financiera (www.rolandoasta rita.com), el docente de la Universidad Nacional de Quilmes y de Sociales y Económicas de la UBA explica: - “La especulación en el mercado hipotecario de Estados Unidos de los últimos años hay que ubicarla en el marco de la plétora de capital que se produjo desde la salida de la recesión de 2001.” - “Siguiendo a Marx, digamos que una plétora de capital ocurre cuando se verifica una constante acumulación de capital-dinero que busca invertirse en alguna clase de inversión que reporte interés, sin ser acompañada de una expansión paralela de la inversión y la actividad productiva.” - “La caída bursátil de 2000 y la recesión de 2001 fue extremadamente suave gracias a los fuertes estímulos monetarios y fiscales, en el marco de una amplia financiación internacional.” - “De manera que no se produjo una desvalorización del capital a gran escala, como ‘exige’ una crisis provocada por sobreinversión.” - “El grave peligro de una recesión con deflación –este tema volvió a estar en la agenda de las discusiones del establishment económico– llevó a que todavía en 2003 la Reserva Federal bajara la tasa de interés al 1 por ciento, nivel en que la mantuvo hasta mediados de 2004.” - “Por otra parte hubo fuerte presión bajista sobre los salarios. De manera que junto a los estímulos monetarios y fiscales, la entrada de capitales extranjeros y la baja del dólar, se dieron los requisitos para que las ganancias de las corporaciones estadounidenses se recuperaran.” - “Desde 2001 el sector corporativo no financiero ha tenido los mayores excedentes financieros desde los inicios de los noventa, constituidos por beneficios no distribuidos. Pero estos beneficios aumentados no se han volcado a la inversión. Contra lo que predicen muchos modelos ‘de manual’, esta baja tasa de interés no generó un aumento de la inversión.” Las economías más poderosas del planeta están en el medio del ojo del huracán “Subprime”, el más violento desde el crac del ’29. Aún no están saliendo de esa devastadora tormenta financiera. Con la irrupción de la Ussra, la estructura financiera global ya no será igual a la dominante durante el festín de las últimas décadas, con escasa regulación al movimiento de capitales especulativos y con organismos de control colonizados por los bancos, como destaca Joseph Stiglitz. El escenario de recesión en las potencias económicas ya se hizo presente y, por ahora, la crisis tiene como epicentro a la potencia manejada por el gobierno bolchevique de la Ussra y a los países satélites europeos.






sábado, 6 de septiembre de 2008

La política de desendeudamiento del gobierno K

Hola a todos. Les dejo un articulo muy interesante del Lic Maximiliano Montenegro, acerca de la política de desendeudamiento llevada a cabo por el gobierno de Nestor y Cristina. Espero sus opiniones.
Los K son los mejores pagadores de la historia

Al FMI, al BM y al BID se abonaron 24.983 millones de dólares, más que en cualquier otro período de la Argentina. Por Maximiliano Montenegro.

Todavía está por verse si la historia recordará al matrimono Kirchner como la pareja presidencial que logró mejorar la distribución del ingreso en la Argentina. Pero Néstor y Cristina ya se ganaron un lugar en los libros de economía como los mayores pagadores de la historia argentina a los organismos internacionales de crédito, con sede en Washington o en París. Repasemos la información que surge de dos fuentes oficiales: la página web de la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía y un documento enviado por Félix Camarasa, director por Argentina en el Banco Mundial, al ministro Carlos Fernández. Los números son los siguientes: • Al Fondo Monetario Internacional, desde 2003, se abonaron, netos de desembolsos del organismo, U$S 17.061 millones. Con el siguiente detalle: en 2003, 752 millones; en 2004, 2.596 millones; en 2005, 4.102 millones; y en 2006, cuando se canceló la totalidad de la deuda, 9.611 millones de dólares. • Al Banco Mundial, desde la era K, se le giraron U$S 5024 millones. El desagregado es así: en 2003, 1377 millones; en 2004, 331 millones; en 2005, 854 millones; en 2006, 1014 millones, en 2007, 879 millones; y en lo que va de 2008, 569 millones de dólares. • Al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el matrimonio presidencial le gatilló U$S 2898 millones. En 2003, 273 millones; en 2004, 584 millones; en 2005, 392 millones; en 2006, 577 millones; en 2007, 496 millones; y en 2008 hasta junio, 576 millones de dólares. Insistimos. Los pagos de capital e intereses listados arriba son siempre netos de los desembolsos de préstamos por parte de los propios organismos. Es decir que es el dinero cash que voló desde Buenos Aires a Washington. En total, entre el FMI, Banco Mundial y BID, suman 24.983 millones de dólares en los últimos cinco años. Ningún otro período de la historia argentina del siglo pasado registra semejante transferencia de fondos a los organismos internacionales. A PARÍS ELLA SE FUE. A la cuenta anterior, obviamente, habrá que adicionarle los U$S 6706 millones del Club de Paris. Hasta hace unos meses, desde Washington a París se reclamaba al gobierno un pago inicial cash en reservas, para refinanciar la mayor parte de la deuda. La respuesta de la Casa Rosada era que no se echaría mano a las reservas, pero que había voluntad de negociar una refinanciación a 8 o 10 años de plazo con tasas de interés muy bajas, de entre 5 y 6 por ciento. La versión oficial es que todas las vías de negociación requerían, por los estatutos del Club, de la intervención del Fondo Monetario. El último ensayo para tratar de saltear al FMI habría sido la semana pasada, durante la visita de Thomas Shannon. El subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de Bush habría dejado en claro que esa alternativa no era viable. Para el matrimonio presidencial resultaba inadmisible que las misiones del Fondo volvieran a desembarcar en Argentina, aunque más no fuera para confeccionar un documento técnico sobre la marcha de la economía que dejara tranquilos a los países miembros del Club, también principales accionistas del organismo. En los planes oficiales, el pago al Club de Paris debería cumplir dos objetivos. Por un lado, ahuyentar el fantasma de la cesación de pagos con el que vuelven a asustar las calificadoras internacionales de riesgo y despejar las turbulencias financieras. Por el otro, reabrir el canal de los préstamos para obras de infraestructura y de financiación de exportaciones, que podrían aprovechar las empresas europeas y norteamericanas radicadas en el país.La reacción de los “mercados” no fue la esperada, ni despejó nube alguna. En medio de la crisis financiera internacional, la fuga de capitales de toda la región (incluido Brasil) hacia los bonos del Tesoro norteamericano no permitió siquiera el repunte por algunas horas de las cotizaciones de los papeles argentinos. Para un Gobierno que demuestra semejante “voluntad de pago”, no es un dato menor. En cuanto al segundo objetivo, es probable que regularizar la situación con el Club abarate algunos puntos los préstamos de bancos europeos para obras de infraestructura, como el tren bala.La administración K, es cierto, retomó la iniciativa en materia de política económica. Pero si el objetivo central era, con lógica ortodoxa, recrear la confianza de los inversores financieros, faltó el impacto de un programa que incluyera otras medidas menos onerosas, como ser el anuncio de un proyecto para transparentar los números del Indec o de un plan para reducir gradualmente la inflación en los próximos 2 o 3 años. En las últimas horas, en algunos despachos oficiales empezó a circular la idea de ofrecer otras “señales”, como avanzar con el descongelamiento de tarifas (gas, agua, peajes, transporte), implementar una estrategia de recompra de bonos de la deuda más agresiva y hasta sorprender con algún anuncio para contener la suba de precios, en un intento por asociar el pago al Club de París con un cambio del clima financiero. Si no aparecen resultados a la vista, semejante costo sólo para “retomar la iniciativa” luce un poquito elevado. (AUTO)CRÍTICA KIRCHNERISTA. Desde el propio kirchnerismo, funcionarios y ex funcionarios, vertieron en privado algunas críticas interesantes a la cancelación con el Club. Desde otra perspectiva, con información de primera mano, sirven para sopesar costos y beneficios de la decisión. Veamos: • Nunca existió la decisión política de negociar con el Club. Durante la gestión de Martín Lousteau en Economía, Luis Alberto Moreno, el colombiano que preside el BID, se había ofrecido para destrabar la refinanciación de la deuda con el Club. Propuso oficiar de nexo con el FMI para que el informe de monitoreo económico de la Argentina no lo hiciera el Fondo sino el propio BID, un organismo políticamente correcto para los Kirchner. • Ni el BID ni el FMI pretendían imponer, como en otras épocas, condiciones (como privatizar la banca pública o subir las tarifas) al gobierno argentino. Sí hubiesen pedido transparentar las cuentas del Indec y los números fiscales. • Si el Gobierno no quiere sanear el Indec ni mostrar los números fiscales al Club de Paris, ¿cuál es el sentido de pagarles? El mensaje es el contrario al buscado: como no se quiere sentar a negociar para no mostrar los números reales, se les llena la cara de billetes. No se despeja ninguna de las dudas, pero el país se queda con menos reservas. La movida puede resultar un boomerang. • En medio de la mayor crisis financiera en décadas, Argentina paga 7000 millones a los países más poderosos del mundo. El contexto actual es muy distinto a la época en que se canceló la deuda con el FMI. En aquel entonces, el Banco Central no sabía cómo hacer para frenar la caída del dólar y en 10 meses recuperó todas las reservas perdidas. Desde marzo, en cambio, el Central perdió 3000 millones por la crisis del campo y todavía no pudo recuperar nada. • Si toda esta jugada era para destrabar el financiamiento del tren bala, mucho más barato era pagarlo cash con las reservas. El proyecto original cuesta 1400 millones, pero con el financiamiento a treinta años el costo total se eleva a 3900 millones de dólares. • Si la intención era alejar los rumores (interesados) de un nuevo default, hubiera sido más efectivo recomprar los vencimientos de deuda del año próximo. Con U$S 5000 millones, se podía recomprar más de la mitad de los vencimientos que debería refinanciar el Estado en el 2009, y la otra mitad podía negociarse con las AFJP. Así, además de lograr un buen ahorro (hay bonos que cotizan 75 por los que habrá que pagar 100 si se espera al vencimiento) se disipaba totalmente el horizonte de la deuda en el año electoral. • Las decisiones en la cúspide del poder son imprevisibles. De despreciar la negociación con el Club de Paris a poner todo al contado. De salir desesperadamente a buscar U$S 1000 millones en Venezuela –a una tasa del 15%, que es el exorbitante costo al que Argentina consigue financiamiento en los mercados— a pagar cash 7 veces más.

sábado, 9 de agosto de 2008

Reflexiones economicas. ¿Posibilidad de Hiper? mmm, no me parece


Este es un artículo publicado por Nicolas Magud http://www.uoregon.edu/~magud/CV-Magud-December2007-1.pdf.


(Para leer el articulo completo hacer click en el link debajo del título)
"Is (the Kirchners’ self-inflicted) Potential Hyperinflation Possible (Again) in Argentina?"
http://www.rgemonitor.com/latam-monitor/253238/is_the_kirchners_self-inflicted_potential_hyperinflation_possible_again_in_argentina


This is a valid question to ask ourselves, as the Kirchners’ administration has consistently pursued populist economic policies that usually end in a hyperinflation episode. This becomes more relevant if we review the economic history of the country. Once and again we have seen a sequence of events, many of which we have been observing during the past years, that ended badly. A short list follows.

- Wage increases not only increase in frequency, but also in magnitude: during the last agreement (late July) minimum wage increase was in order of 27%—after having been raised closed to 20% in H1.

- Tax revenue is mainly driven by the inflation tax (e.g. VAT) and the external boom (export taxes); the latter not being permanent.

- Government expenditures increase at very high rates (in the 40% area). The government so far has been unable or unwilling to rein it in.

- Given the already high inflation that has been partially and regressively repressed by subsidies, the government is now starting to let some of the “freezed” prices to partially accommodate. This is welcome; but too late. Notice that so far it only intends not to increase subsidies, but not reduce them.

- The so-called fiscal surplus is under big dispute. Its present stance is probably worse than officially argued (as many private sector reports show). The future balance looks much worse.

- Consumption-driven economy—as opposed to investment-driven. This is not trivial. Increases in present aggregate demand derived from investment create the ability to increase future aggregate supply in line with higher aggregate demand. Consumption-driven impulses do not necessarily create an investment stimulus; especially under weak property right—where every profit looks like “extraordinary profits” and thus “taxable to redistribute income”. Of course this ignores the regressive income distribution—present and future—that high inflation causes.

- Tardy (i.e. now that the current stance and especially the future outlook start to look gloomy) increases in retirement benefits. The main motive for this being increase aggregate demand while gaining some political support after the failure in the (export-tax) confrontation with the agricultural sector—as retired people tend to have a relatively high marginal propensity to spend. It is worth mentioning that the conflict with the agricultural sector is far from over, as the government still has plans to re-instate this export taxes, albeit in a different way—the administration needs the cash.

- Price controls to (supposedly and ineffectively) control the inflation rate. This distorts relative prices and potentially triggers repressed inflation. If the latter holds, the relative price correction is rarely swift… And I can’t call this an anti-inflationary plan.

- Annual inflation expectations close to 35%. This seems to be in line with the private sector inflation estimates for the moths to come. The more so if with the price realignment mentioned above is considered.- Families are highly indebted and the delinquency rate is increasing.- The real exchange rate has been continuously appreciating as the inflation rate is on the rise while the central bank, in a way, targets the nominal exchange rate.

- Political unrest: not only the President-Vice President recent controversy, but the social unrest in the interior (e.g. Cordoba, Santa Fe, etc.), and, consequently, a politically weakened government—its own alliances melting down due to the policies applied by the presidential couple during the last years.

- History tell us that too frequently in the past Argentina raised wages, utilities, etc., and let some of the relative prices to re-accommodate as a pre-stage to a devaluation (with lots creativity such as splitting the foreign exchange market, fixing the exchange rate, interest rate caps, etc., and an infinite list).

- Luckily the economy has not demonetized (yet?) and the central bank has not depreciated the domestic currency (yet?); as this will probably make the system to explode. But, as a signal, the “founding fathers (both ideologists and implementers)” of this so-called “productive model” are already fleeing away, trying to decouple themselves from itSo, hyperinflation is not a problem in Argentina for the moment.

However, I could change this to may be not yet, since unfortunately we cannot disregard it in the future. Unless I assume that the government is intentionally stimulating inflation to reduce (i.e. inflate away) its real expenditures instead of reducing its expenses. If so, somebody would need to remind the authorities of the Olivera-Tanzi effect—and that this basically does not work.

This would be totally erroneous since—although worsening as a consequence of its own external tax policy—the surplus in the trade balance is still positive. Things can get really nasty is this surplus disappears…There is still (little) time to correct this. But among the features that should be included is a strong fiscal correction, freer markets (including relative prices!), better property rights, an independent central bank, a long-term growth strategy (that includes investment incentives along with lower inflation—the latter resulting from a serious anti-inflationary program). However, and against my wishful thinking, next year is an election year. The government has already lost a lot political support, so it could easily be tempted into reinforce the (already failed) populist policies. The more so since the policies that would help recover long-term and stable growth usually take time so enact—probably not enough time until the next election.


Coincido en algunos puntos, pero discrepo en otros.



Coincidencias:


a) Una política de aumento salarial no acorde con proporcionales incrementos de productividad, generan, tarde o temprano, inflación vía costos. Hay que tener en cuenta este tema, mediante un análisis detallado, en las negociaciones salariales entre empleadores y sindicatos.


b) El aumento del gasto público desmedido generó una preocupación en los economistas tanto privados, como ligados en el gobierno. Considero importantísimo el reajuste de tarifas eléctricas y de gas, implementadas por el Gobierno Nacional. Aunque creo que no alcanza todavía.


c) La mayor parte del superávit fiscal depende de la recaudación de los Derechos de Exportación (Retenciones) y del Impuesto Inflación. Esto nos convierte en muy dependientes de los precios internacionales de las oleaginosas, trigo, maíz, etc. (Igualmente algunos estudios considera que por 6 años se mantendrán altos los precios...eso sí, con algunas correcciones fuertes por debajo de los valores actuales). Por otra parte es necesario aplicar política de indexaciones o correcciones a los balances de las empresas, para que no tributen impuestos a ganancias ficticias. Al margen de esto, lo profundo a implementar es un plan anti-inflacionario, para no seguir reduciendo el salario real de los perceptores de ingreso fijo (clase asalariada), y seguir redistribuyendo ingresos de los asalariados a los tenedores de bienes físicos (por ejemplo, inmuebles).


d) Coincido en tener derechos de propiedad fuertes, estabilidad política y macroeconómica, evitar la distorsión de precios relativos en muchas áreas de la economía; una fuerte corrección fiscal (que en parte el gobierno lo está realizando); una política de inversiones muy profundas (tipo "shock"); confiabilidad de los datos estadísticos; y salida gradual de los controles de precios.



Discrepancias:



a) No veo que en el mediano plazo se dispare una hiperinflación. Quiero dejar en claro que el autor no lo manifiesta explicitamente, pero lo da por entender. Hay mucho margen de maniobra para la política económica, tanto por las condiciones favorables internacionales favorables, como por las internas positivas, que a pesar de todo, existe expectativas favorables (aunque en el último mes decayó un poco por la crisis del campo)



b) El superávit comercial, comienza a mostrar un descenso considerable. No lo considero muy preocupante, en el sentido de que en los últimos tiempos, hubo una marcada parálisis agropecuaria. Con una mesa abierta para la conformación de una política agropecuaria nacional en el cual todos terminen beneficiados, sería un paso para volver a consolidar el superávit. (siempre que no suceda una catástrofe en el mundo que origine una caída espectacular en los precios internacionales de las materias primas y en alimentos). Igualmente, hay que atacar la inflación para que no siga consumiendo el tipo de cambio real, principal política de incentivo de exportaciones y de competitividad frente al mundo, utilizada por el actual gobierno.



c) El banco central en términos generales actuó bien. No veo mala su gestión. Lo que sí sugiero es mayor participación en este año para controlar la inflación. Para eso se deben sincerar precios y estadísticas. No debe existir manipulación de la información. Luego de tener un crecimiento económico sostenido, siempre suelen aparecer síntomas inflacionarias, más cuando se acaban los stocks ociosos que generó la crisis del año 2001. Es algo normal. Es cuestión de dirigirse a los manuales de economía. Y es más, en la historia del 99% de los países del mundo-



d) No coincido en una visión tan apocalíptica de las cosas. Si creo en sugerir, analizar, no ser extremista ni fanático. Si se es muy fanático en la defensa de alguna idea, seguramente se cae en la sospecha de los demás. Hay que ser medido. Por ejemplo, no sugerir la idea de que Argentina puede volver a caer en la hiper inflación. Más con datos erróneos, como el decir que la mayor parte de la población está endeudada y que la tasa de delitos sigue creciendo.



e) Distribuir ingresos no es ser populista. Eso sí, hay que considerar todos los mecanismos que generan la distribución. El incremento de salarios mínimos por debajo del incremento de la productividad, no es ser populista. Aumentar la base no imponible de los impuestos a las ganancias, tampoco lo es. No atacar la inflación, no tener la voluntad de construir consenso para la discusión de una ley de coparticipación federal de impuestos y evitar la discrecionalidad de una buena parte de esos fondos, no sincerar estadísticas; esto significa hacer una redistribución del ingreso regresiva, es decir, empeorar el grado de desigualdad.



La Argentina, y por lo tanto Misiones, crecen. Eso sí, se acabó el piloto automático. Hay que comenzar a tomar medidas de política económica, agradables y otras no tanto. Lamentablemente, hasta ahora, despues que Dios echó a Adán y Eva, los recursos son escasos, y no gratuitos, y se merecen por lo tanto, la mejor administración posible.




Desarrollo Economico (Primera Parte)




¿Qué se entiende por Desarrollo Económico? (primera parte)



De acuerdo al Profesor Perroux, se entiende por Crecimiento Económico “al incremento duradero de la dimensión de una unidad económica, realizada por los cambios de estructura, y, eventualmente de sistema, acompañado de programas económicos variables”. Se entiende por Desarrollo Económico a “la combinación de los cambios mentales y sociales de una población que la hace apta para poder crecer acumulativa y duraderamente su producto real y global”.
De acuerdo a Cuadrado Roura, se denomina Crecimiento Económico “a la expansión del PBI o PBN potencial de una zona geográfica determinada. Trata específicamente de la ampliación de la frontera de posibilidades de producción”. El crecimiento sostenido, hace referencia a todo tipo de crecimiento que permite que las generaciones futuras puedan disfrutar de los mismos recursos medioambientales que las generaciones procedentes”.



Según Olivera: “Aunque ordinariamente se utilizan de modo indistinto las expresiones "crecimiento", "desarrollo", "progreso" y "evolución económica", trátase en realidad de fenómenos diferentes, que deben deslindarse con la mayor precisión posible. Proponemos, con tal objeto, el siguiente criterio de distinción: 1) crecimiento económico es la expansión del producto social como función del tiempo; 2) desarrollo económico, el aumento de la razón del producto social actual al producto social potencial, ambos como función del tiempo; a su vez el producto social potencial, puede definirse de varias maneras; 3) progreso económico, el aumento en el grado de satisfacción de las necesidades sociales; 4) evolución económica, el proceso de cambio cualitativo en la organización económica de la sociedad. Un país puede crecer sin desarrollarse, crecer y desarrollarse sin progresar; crecer, desarrollarse y progresar sin experimentar cambios de estructura, es decir evolución.”



El grupo de economistas pertenecientes al Plan Fénix, de la Universidad Nacional de Buenos Aires, estableció los lineamientos acerca de cómo lograr un desarrollo económico para nuestro país. El documento publicado a finales del año 2001, dice explícitamente:
“La teoría y la experiencia histórica y contemporánea de las economías mundial y argentina revelan que el desarrollo económico y la elevación de la calidad de vida requieren el cumplimiento de un conjunto de condiciones:
1. Estabilidad institucional y política.
2. Aumento del empleo e incorporación de la fuerza de trabajo al proceso de crecimiento como requisito de integración del tejido social.
3. Funcionamiento eficiente y competitivo de los mercados de bienes y servicios, financieros y reales.
4. Equilibrios macroeconómicos sólidos sobre la base de altas tasas de ahorro interno e inversión, financiamiento genuino del sector público, competitividad internacional, reducción drástica del déficit crónico en la cuenta corriente del balance de pagos. Esto requiere, entre otros requisitos, la búsqueda flexible de precios relativos consistentes con el mantenimiento del poder adquisitivo y el equilibrio externo, y una baja tasa de inflación.
5. Competitividad de la producción nacional, limitando el endeudamiento externo a la capacidad de generación de divisas e inversiones privadas directas en actividades transables que, como mínimo, mantengan en equilibrio sus operaciones en divisas.
6. Incorporación generalizada y continua del cambio tecnológico en todo el sistema económico y social, participando de las corrientes dinámicas del comercio internacional compuestas por bienes y servicios altamente diferenciados.
7. Presencia de un Estado que asegure el desarrollo nacional, la integración social, la equidad distributiva y el bienestar.
8. Soberanía monetaria, cambiaria y fiscal, dentro del contexto de la economía internacional.
9. Existencia de mercados de capitales financieros al servicio de la producción y el comercio.
10. Desarrollo de concepciones arraigadas en la realidad nacional y orientada a dar respuestas a los desafíos y oportunidades de la economía mundial.
La experiencia histórica y contemporánea es categórica: sólo tienen éxito los países que participan activamente frente a la globalización manteniendo el comando de su propio destino”

La llamada “Economía del Desarrollo”, es una subdisciplina de la teoría económica, que cobró difusión luego de la segunda guerra mundial.
Las principales teorías del desarrollo económico son: Teoría de la Modernización, Teoría Estructuralista, Teoría Neomarxista, Teoría Neoliberal, Teorías Alternativas.

Antes de dar paso al desarrollo de las principales características de cada una de las teorías, mencionaré los antecedentes de la economía del desarrollo. Es decir, las principales referencias respecto al crecimiento económico (era casi nula la utilización del concepto “desarrollo” tal cual hoy la conocemos)

Mercantilismo: (finales del siglo XV a mediados del siglo XVIII)
El desarrollo, antes de su nacimiento como subdisciplina de la teoría económica, tenía varias versiones similares. Se asociaba con la riqueza, la prosperidad material, el progreso, y el crecimiento. Para los mercantilistas, se trataba del incremento de la riqueza de una nación. Esto traía aparejado el aumento del poder político. La aceleración del ritmo de crecimiento de la producción total, consistía en lograr la eficiencia y plena utilización de factores disponibles, particularmente, el trabajo. La intervención estatal era muy fuerte, por lo que el incremento del stock de factores, era fruto directo de la llamada “política de acumulación” de metales preciosos, consecuencia directa, del objetivo de alcanzar continuamente, un saldo positivo en la balanza comercial.

Fisiócratas: (finales del siglo XV a mediados del siglo XVIII)
Con la concepción explícita del cumplimiento de la “ley natural” y del “orden natural”, para alcanzar el crecimiento, se debía fomentar al sector estratégico, es decir, el agrícola. Mediante la idea del flujo circular de la renta, en el cual estaban las clases sociales: productores, estériles y propietarios, a partir de políticas de competencia agrícola, el “produit net” o producto neto que generaba de riqueza el sector agrícola, tenía que ser reproducido a partir del consumo de las clases estériles y propietarios.

Clásicos: (Siglo XVIII a finales del siglo XIX)
Aunque existen claras diferencias en los aportes de Adam Smith, David Ricardo, Stuart Mill, y Thomas Malthus, con respecto a la concepción del crecimiento económico, las principales conclusiones son las siguientes:
1. Para alcanzar el crecimiento económico, es necesario aumentar la división del trabajo, la especialización y el comercio. Esto genera un aumento en la destreza de los trabajadores, menor tiempo de producción necesario, una mayor productividad, y un mayor ahorro.
2. El crecimiento económico desemboca en un estado estacionario, caracterizado por rentas altas, beneficios bajos, salarios de subsistencia, precios de manufacturas bajos, y precios de productos agrícolas.
3. Malthus hace hincapié en la necesidad de una política migratoria y demográfica. Para este autor, la inexistencia de una demanda adecuada, la crisis de sobreproducción, las trabas al libre comercio, y la intervención distorsionadora del gobierno en la libre competencia, son trabas al desarrollo.
4. David Ricardo, introduce la teoría de las rentas diferenciales, de las ventajas comparativas, y, formaliza la ley de los rendimientos decrecientes. Considera que esta ley no se cumple en el sector industrial.
5. No distinguen conceptualmente entre crecimiento y desarrollo.
6. Adam Smith, hace una breve mención al marco institucional.


Marx: (Siglo XVIII)
A partir del modo de producción y las relaciones sociales de producción, nace la estructura clasista de la sociedad.
La lucha de clases, consecuencia de las teorías del valor, la plusvalía, la composición orgánica del capital, la tasa de ganancia, y el ejército de reserva, constituye el principal impedimento para un continuo crecimiento económico. También, considera la idea del estado estacionario, la crisis de sobreproducción y la existencia permanente de salarios bajos. La tasa de ganancias tendería a la disminución continua.
Un mayor progreso técnico aumentaría el desempleo, incrementaría la composición orgánica del capital, y por consiguiente, una mayor concentración del capital y una disminución de los beneficios.

Lenin (Siglo XX):
En su trabajo “Imperialismo como fase superior del capitalismo”, nos muestra las principales características del imperialismo:
a) Concentración de la Producción y el surgimiento de monopolios
b) Aparición creciente de la oligarquía financiera por fusión del capital industrial y financiero
c) Reparto del mundo entre asociaciones internacionales monopolistas del capital
d) Debido a la disminución de ganancias y a la superproducción, la necesidad de búsqueda de nuevos mercados.

Pensamiento historicista (Siglo XIX)
Consideran al proceso de desarrollo (por primera vez surge la palabra “desarrollo” con significado diferente al de “crecimiento”) como una sucesión de etapas.
Los principales exponentes fueron:
List: perteneciente a la escuela alemana, describe cinco etapas para el desarrollo. La primitiva (esclavitud), la pastoril, la agricultura, la de industrialización, y, la agropecuaria-manufacturera-comercial. Considera al desarrollo como un proceso lineal.
Roscher: considera al desarrollo como proceso cíclico.
Hildelmand: destaca la importancia de la economía del crédito.



Pensamiento Institucionalista: (Siglo XX)
Los principales exponentes fueron:
Veblen: el proceso de cambio social representado por la continua lucha entre las técnicas de producción emergentes y las viejas instituciones sociales que pretenden conservar el poder. No hay un autoajuste a un punto de equilibrio. Según este autor, la conducta humana tiene una naturaleza dual: la actividad útil (universal) y la específica de cada cultura (ceremonia). Destaca la importancia de la costumbre.
Ayres: según este autor, el proceso de desarrollo económico es indivisible e irresistible. El progreso técnico se difunde en proporción inversa a la resistencia institucional. El desarrollo no depende tanto de la expansión del equipo de capital como la capacidad educativa. Hay valores encontrados entre la ciencia y tecnología y las instituciones sociales.
Commons: establece que se necesita la transformación del capital banquero al capital razonable. Debe haber una buena voluntad industrial: a partir de la reforma laboral y la concertación social entre trabajadores y empresarios.

Pensamiento neoclásico: (Siglo XIX)
Los principales exponentes son: Carl Menger, Leon Walras, Alfred Marshall, Pareto. Hay tres ideas principales: el desarrollo es un proceso gradual y continuo, sin cambios bruscos; un proceso armonioso y acumulativo; hay una perspectiva optimista del crecimiento económico por el “efecto derrame”.
Según esta escuela, “el desarrollo beneficia a todos”.

Shumpeter: (Siglo XX)
Hace una distinción entre el crecimiento y el desarrollo. Crecimiento se denomina incremento de la renta. Desarrollo es el conjunto de transformaciones bruscas que desplazan el sistema económico desde un punto de equilibrio a otro superior.
El desarrollo es un proceso no armónico. La innovación es fundamental. Para que exista el desarrollo, lo clave es el “empresario”. Esta figura representa al creador de riqueza. Se destaca la importancia del crédito y la teoría de la destrucción creativa. Según Shumpeter, el desarrollo es un proceso irregular, cíclico e ilimitado.

Anexo:
Objetivos de Desarrollo del Milenio

Todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas se han comprometido a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para 2015.
1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre: Reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día, y de las personas que padezcan hambre;
2. Lograr la enseñanza primaria universal:Velar por que los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria;
3. Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer:Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria;
4. Reducir la mortalidad infantil:Reducir en dos terceras partes la mortalidad de los niños menores de cinco años;
5. Mejorar la salud materna:Reducir el índice de mortalidad materna en tres cuartas partes;
6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades:Detener y comenzar a reducir la propagación del VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades graves;
7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente:Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales, reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso a agua potable y mejorar la vida de los habitantes de tugurios;
8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo:Encarar la reducción de la pobreza, promover la buena gestión de los asuntos públicos y un sistema comercial abierto, atender a las necesidades especiales de los países menos adelantados y de los países sin litoral, así como de los pequeños Estados insulares en desarrollo, encarar los problemas de la deuda, del trabajo de los jóvenes y del acceso a medicamentos esenciales y a nuevas tecnologías.
Bibliografía recomendada:
Ray, Debraj. Economia del desarrollo. 2002.
Landreth. Colander. Historia del pensamiento economico.
Furtado, Celso. Teorías y políticas del desarrollo económico

miércoles, 23 de julio de 2008

Las cinco dificultades para decir la verdad


Hoy quiero compartir un documento muy interesante acerca de la relativa importancia de la verdad. Dicho documento fue publicado meses atras por el IADE http://www.iade.org.ar/modules/noticias/ y el autor es Bertolt Brecht.



I. El valor de escribir la verdad

Para mucha gente es evidente que el escritor debe escribir la verdad; es decir, no debe rechazarla ni ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario. Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello se necesita mucho valor.
Cuando impera la represión más feroz gusta hablar de cosas grandes y nobles. Es entonces cuando se necesita valor para hablar de las cosas pequeñas y vulgares, como la alimentación y la vivienda de los obreros. Por doquier aparece la consigna: «No hay pasión más noble que el amor al sacrificio».
En lugar de entonar ditirambos sobre el campesino hay que hablar de máquinas y de abonos que facilitarían el trabajo que se ensalza. Cuando se clama por todas las antenas que el hombre inculto e ignorante es mejor que el hombre cultivado e instruido, hay que tener valor para plantearse el interrogante: ¿Mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas y razas imperfectas, el valor está en decir: ¿Es que el hambre, la ignorancia y la guerra no crean taras? También se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo cuando se es un vencido. Muchos perseguidos pierden la facultad de reconocer sus errores, la persecución les parece la injusticia suprema; los verdugos persiguen, luego son malos; las víctimas se consideran perseguidas por su bondad. En realidad esa bondad ha sido vencida. Por consiguiente, era una bondad débil e impropia, una bondad incierta, pues no es justo pensar que la bondad implica la debilidad, como la lluvia la humedad. Decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos sino porque eran débiles requiere cierto valor. Escribir la verdad es luchar contra la mentira, pero la verdad no debe ser algo general, elevado y ambiguo, pues son estas las brechas por donde se desliza la mentira. El mentiroso se reconoce por su afición a las generalidades, como el hombre verídico por su vocación a las cosas prácticas, reales, tangibles. No se necesita un gran valor para deplorar en general la maldad del mundo y el triunfo de la brutalidad, ni para anunciar con estruendo el triunfo del espíritu en países donde éste es todavía concebible. Muchos se creen apuntados por cañones cuando solamente gemelos de teatro se orientan hacia ellos. Formulan reclamaciones generales en un mundo de amigos inofensivos y reclaman una justicia general por la que no han combatido nunca. También reclaman una libertad general: la de seguir percibiendo su parte habitual del botín. En síntesis sólo admiten una verdad: la que les suena bien.
Pero si la verdad se presenta bajo una forma seca, en cifras y en hechos, y exige ser confirmada, ya no sabrán qué hacer. Tal verdad no les exalta. Del hombre veraz sólo tienen la apariencia. Su gran desgracia es que no conocen la verdad.

II. La inteligencia necesaria para descubrir la verdad

Tampoco es fácil descubrir la verdad. Por lo menos la que es fecunda. Así, según opinión general, los grandes Estados caen uno tras otro en la barbarie extrema. Y una guerra intestina que se desarrolla implacablemente puede degenerar en cualquier momento en un conflicto generalizado que convertiría nuestro continente en un montón de ruinas. Evidentemente, se trata de verdades. No se puede negar que llueve hacia abajo: numerosos poetas escriben verdades de este género. Son como el pintor que cubría de frescos las paredes de un barco que se estaba hundiendo. El haber resuelto nuestra primera dificultad les procura una cierta dificultad de conciencia.
Es cierto que no se dejan engañar por los poderosos, pero ¿escuchan los gritos de los torturados? No; pintan
imágenes. Esta actitud absurda les sume en un profundo desconcierto, del que no dejan de sacar provecho; en su lugar otros buscarían las causas. No creáis que sea cosa fácil distinguir sus verdades de las vulgaridades referentes a la lluvia; al principio parecen importantes, pues la operación artística consiste precisamente en dar importancia a algo.
Pero mirad la cosa de cerca: os daréis cuenta que no dejan de decir: no se puede impedir que llueva hacia abajo. También están los que por falta de conocimientos no llegan a la verdad. Y, sin embargo, distinguen las tareas urgentes y no temen a los poderosos ni a la miseria. Pero viven de antiguas supersticiones, de axiomas célebres a veces muy bellos. Para ellos el mundo es demasiado complicado: se contentan con conocer los hechos e ignorar las relaciones que existen entre ellos.
Me permito decir a todos los escritores de esta época confusa y rica en transformaciones que hay que conocer el materialismo dialéctico, la economía y la historia. Tales conocimientos se adquieren en los libros y en la práctica si no falta la necesaria aplicación. Es muy sencillo descubrir fragmentos de verdad, e incluso verdades enteras.
El que busca necesita un método, pero se puede encontrar sin método, e incluso sin objeto que buscar. Sin embargo, ciertos procedimientos pueden dificultar la explicación de la verdad: los que la lean serán incapaces de transformar esa verdad en acción. Los escritores que se contentan con acumular pequeños hechos no sirven para hacer manejables las cosas de este mundo. Pues bien, la verdad no tiene otra ambición. Por consiguiente esos escritores no están a la altura de su misión.

III. El arte de hacer la verdad manejable como arma

La verdad debe decirse pensando en sus consecuencias sobre la conducta de los que la reciben.
Hay verdades sin consecuencias prácticas. Por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Así, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habría nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para mi, el fascismo es una fase histérica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo.
En un país fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa.
Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.
Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.
Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios
países. Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada.
Ciertos países no tienen necesidad, para mantener sus monopolios bárbaros, de destruir la legalidad instituida, ni su confort cultural (filosofía, arte, literatura); de ahí que acepten perfectamente oir a los exiliados alemanes estigmatizar su propio régimen por haber destruido esas comodidades. A sus ojos es un argumento suplementario en favor de la guerra.
¿Puede decirse que respetan la verdad los que gritan: «Guerra sin cuartel a Alemania, que es hoy la verdadera patria del «mal», la oficina del infierno, el trono del anticristo»? No. Los que así gritan son tontos, impotentes gentes peligrosas. Sus discursos tienden a la destrucción de un país, de un país entero con todos sus habitantes, pues los gases asfixiantes no perdonan a los inocentes.
Los que ignoran la verdad se expresan de un modo superficial, general e impreciso. Peroran sobre el «alemán», estigmatizan el «mal», y sus auditorios se interrogan: ¿Debemos dejar de ser alemanes? ¿Bastará con que seamos buenos para que el infierno desaparezca? Cuando manejan sus tópicos sobre la barbarie salida de la barbarie resultan impotentes para suscitar la acción. En realidad no se dirigen a nadie. Para terminar con la barbarie se contentan con predicar la mejora de las costumbres mediante el desarrollo de la cultura. Eso equivale a limitarse a aislar algunos eslabones en la cadena de las causas y a considerar como potencias irremediables ciertas fuerzas determinantes, mientras que se dejan en la oscuridad las fuerzas que preparan las catástrofes.
Un poco de luz y los verdaderos responsables de las catástrofes aparecen claramente: los hombres. Vivimos una época en que el destino del hombre es el hombre. El fascismo no es una plaga que tendría su origen en la «naturaleza» del hombre. Por lo demás, es un modo de presentar las catástrofes naturales que restituyen al hombre su dignidad porque se dirigen a su fuerza combativa.
El que quiera describir el fascismo y la guerra grandes desgracias, pero no calamidades «naturales» debe hablar un lenguaje práctico: mostrar que esas desgracias son un efecto de la lucha de clases; poseedores de medios de producción contra masas obreras. Para presentar verídicamente un estado de cosas nefasto, mostrad que tiene causas remediables. Cuando se sabe que la desgracia tiene un remedio, es posible combatirla.

IV. Cómo saber a quién confiar la verdad

Un hábito secular, propio del comercio de la cosa escrita, hace que el escritor no se ocupe de la difusión de sus obras. Se figura que su editor, u otro intermediario, las distribuye a todo el mundo. Y se dice: yo hablo, y los que quieren entenderme, me entienden. En la realidad, el escritor habla, y los que pueden pagar, le entienden. Sus palabras jamás llegan a todos, y los que las escuchan no quieren entenderlo todo.
Sobre esto se ha dicho ya muchas cosas, pero no las suficientes. Transformar la «acción de escribir a alguien» en «acto de escribir» es algo que me parece grave y nocivo. La verdad no puede ser simplemente escrita; hay que escribirla a alguien. A alguien que sepa utilizarla. Los escritores y los lectores descubren la verdad juntos.
Para ser revelado, el bien sólo necesita ser bien escuchado, pero la verdad debe ser dicha con astucia y comprendida del mismo modo. Para nosotros, escritores, es importante saber a quién la decimos y quién nos la dice; a los que viven en condiciones intolerables debemos decirles la verdad sobre esas condiciones, y esa
verdad debe venirnos de ellos. No nos dirijamos solamente a las gentes de un solo sector: hay otros que
evolucionan y se hacen susceptibles de entendernos. Hasta los verdugos son accesibles, con tal que comiencen a temer por sus vidas. Los campesinos de Baviera, que se oponían a todo cambio de régimen, se hicieron permeables a las ideas revolucionarias cuando vieron que sus hijos, al volver de una larga guerra, quedaban reducidos al paro forzoso.
La verdad tiene un tono. Nuestro deber es encontrarlo. Ordinariamente se adopta un tono suave y dolorido: «yo soy incapaz de hacer daño a una mosca». Esto tiene la virtud de hundir en la miseria a quien lo escucha. No trataremos como enemigos a quienes emplean este tono, pero no podrán ser nuestros compañeros de lucha. La verdad es de naturaleza guerrera, y no sólo es enemiga de la mentira, sino de los embusteros.

V. Proceder con astucia para difundir la verdad

Orgullosos de su valor para escribir la verdad, contentos de haberla descubierto, cansados sin duda de los
esfuerzos que supone el hacerla operante, algunos esperan impacientes que sus lectores la disciernan. De ahí
que les parezca vano proceder con astucia para difundir la verdad.
Confucio alteró el texto de un viejo almanaque popular cambiando algunas palabras: en lugar de escribir «el maestro Kun hizo matar al filósofo Wan», escribió: «el maestro Kun hizo asesinar al filósofo Wan». En el pasaje donde se hablaba de la muerte del tirano Sundso, «muerto en un atentado», reemplazó la palabra «muerto» por «ejecutado», abriendo la vía a una nueva concepción de la historia.
El que en la actualidad reemplaza «pueblo» por «población», y «tierra» por «propiedad rural», se niega yaa
acreditar algunas mentiras, privando a algunas palabras de su magia. La palabra «pueblo» implica una unidad fundada en intereses comunes; sólo habría que emplearla en plural, puesto que únicamente existen «intereses comunes» entre varios pueblos. La «población» de una misma región tiene intereses diversos e incluso antagónicos. Esta verdad no debe ser olvidada. Del mismo modo, el que dice «la tierra», personificando sus encantos, extasiándose ante su perfume y su colorido, favorece las mentiras de la clase dominante. Al fin y al cabo, ¡qué importa la fecundidad de la tierra, el amor del hombre por ella y su infatigable ardor al trabajarla!: lo que importa es el precio del trigo y el precio del trabajo. El que saca provecho de la tierra no es nunca el que recoge el trigo, y «el gesto augusto del sembrador» no se cotiza en Bolsa. El término justo es «propiedad rural».
Cuando reina la opresión, no hablemos de «disciplina», sino de «sumisión» pues la disciplina excluye la existencia de una clase dominante. Del mismo modo, el vocablo «dignidad» vale más que la palabra «honor», pues tiene más en cuenta al hombre. Todos sabemos qué clase de gente se precipita para tener la ventaja de defender el «honor» de un pueblo, y con qué liberalidad los ricos distribuyen el «honor» a los que trabajan para enriquecerlos.
La astucia de Confucio es utilizable también en nuestros días. También la de Tomás Moro. Este último describió un país utópico idéntico a la Inglaterra de aquella época, pero en el que las injusticias se presentaban como costumbres admitidas por todo el mundo.
Cuando Lenin, perseguido por la policía del Zar, quiso dar una idea de la explotación de Sajalín por la burguesía rusa, sustituyó Rusia por el Japón y Sajalín por Corea. La identidad de las dos burguesías era evidente, pero como Rusia estaba en guerra con el Japón la censura dejó pasar el trabajo de Lenin.
Hay una infinidad de astucias posibles para engañar a un Estado receloso. Voltaire luchó contra las
supersticiones religiosas de su tiempo escribiendo la historia galante de «La Doncella de Orleans»: describiendo en un bello estilo aventuras galantes sacadas de la vida de los grandes. Voltaire llevó a éstos a abandonar la religión (que hasta entonces tenían por caución de su vida disoluta). De repente se hicieron los propagadores celosos de las obras de Voltaire y ridiculizaron a la policía que defendía sus privilegios. La actitud de los grandes permitió la difusión ilícita de las ideas del escritor entre el público burgués, hacia el que precisamente apuntaba Voltaire.
Decía Lucrecio que contaba con la belleza de sus versos para la propagación de su ateísmo epicúreo. Las virtudes literarias de una obra pueden favorecer su difusión clandestina. Pero hay que reconocer que a veces suscitan múltiples sospechas. De ahí la necesidad de descuidarlas deliberadamente en ciertas ocasiones. Tal sería el caso, por ejemplo, si se introdujera en una novela policíaca -género literario desacreditado- la descripción de condiciones sociales intolerables. A mi modo de ver, esto justificaría completamente la novela policíaca.
En la obra de Shakespeare se puede encontrar un modelo de verdad propagada por la astucia: el discurso de Antonio ante el cadáver de César. Afirmando constantemente la respetabilidad de Bruto, cuenta su crimen, y la pintura que hace de él es mucho más aleccionadora que la del criminal.
Dejándose dominar por los hechos, Antonio saca de ellos su fuerza de convicción mucho más que de su propio juicio.
Jonathan Swift propuso en un panfleto que los niños de los pobres fueran puestos a la venta en las carnicerías para que reinara la abundancia en el país. Después de efectuar cálculos minuciosos, el célebre escritor probó que se podrían realizar economías importantes llevando la lógica hasta el fin. Swift jugaba al monstruo. Defendía con pasión absolutista algo que odiaba. Era una manera de denunciar la ignominia. Cualquiera podía encontrar una solución más sensata que la suya, o al menos más humana; sobre todo, aquellos que no habían comprendido a dónde conducía este tipo de razonamiento.
Militar a favor del pensamiento, sea cual fuere la forma que éste adopte, sirve la causa de los oprimidos. En
efecto, los gobernantes al servicio de los explotadores consideran el pensamiento como algo despreciable.
Para ellos lo que es útil para los pobres es pobre.
La obsesión que estos últimos tienen por comer, por satisfacer su hambre, es baja. Es bajo menospreciar los honores militares cuando se goza de este favor inestimable: batirse por un país cuando se muere de hambre. Es bajo dudar de un jefe que os conduce a la desgracia.
El horror al trabajo que no alimenta al que lo efectúa es asimismo una cosa baja, y baja también la protesta contra la locura que se impone y la indiferencia por una familia que no aporta nada. Se suele tratar a los
hambrientos como gentes voraces y sin ideal, de cobardes a los que no tienen confianza en sus opresores, de derrotistas a los que no creen en la fuerza, de vagos a los que pretenden ser pagados por trabajar, etc. Bajo
semejante régimen, pensar es una actividad sospechosa y desacreditada. ¿Dónde ir para aprender a pensar? A todos los lugares donde impera la represión.
Sin embargo, el pensamiento triunfa todavía en ciertos dominios en que resulta indispensable para la dictadura.
En el arte de la guerra, por ejemplo, y en la utilización de las técnicas. Resulta indispensable pensar para remediar, mediante la invención de tejidos «ersatz», la penuria de lana. Para explicar la mala calidad de los productos alimenticios o la militarización de la juventud no es posible renunciar al pensamiento. Pero recurriendo a la astucia se puede evitar el elogio de la guerra, al que nos incitan los nuevos maestros del pensamiento. Así, la cuestión ¿cómo orientar la guerra? lleva a la pregunta: ¿vale la pena hacer la guerra? Lo que equivale a preguntar: ¿cómo evitar la guerra inútil? Evidentemente, no es fácil plantear esta cuestión en público hoy. Pero ¿quiere decir esto que haya que renunciar a dar eficacia a la verdad? Evidentemente no.
Si en nuestra época es posible que un sistema de opresión permita a una minoría explotar a la mayoría, la
razón reside en una cierta complicidad de la población, complicidad que se extiende a todos los dominios. Una complicidad análoga, pero orientada en sentido contrario, puede arruinar el sistema. Por ejemplo, los
descubrimientos biológicos de Darwin eran susceptibles de poner en peligro todo el sistema, pero solamente la Iglesia se inquietó. La policía no veía en ello nada nocivo.
Los últimos descubrimientos físicos implican consecuencias de orden filosófico que podrían poner en tela de juicio los dogmas irracionales que utiliza la opresión. Las investigaciones de Hegel en el dominio de la lógica facilitaron a los clásicos de la revolución proletaria, Marx y Lenin, métodos de un valor inestimable. Las ciencias son solidarias entre sí, pero su desarrollo es desigual según los dominios; el Estado es incapaz de controlarlos todos. Así, los pioneros de la verdad pueden encontrar terrenos de investigación relativamente poco vigilados. Lo importante es enseñar el buen método, que exige que se interrogue a toda cosa a propósito de sus caracteres transitorios y variables. Los dirigentes odian las transformaciones: desearían que todo permaneciese inmóvil, a ser posible durante un milenio: que la Luna se detuviese y el Sol interrumpiese su carrera.
Entonces nadie tendría hambre ni reclamaría alimentos. Nadie respondería cuando ellos abriesen fuego; su salva sería necesariamente la última.
Subrayar el carácter transitorio de las cosas equivale a ayudar a los oprimidos. No olvidemos jamás recordar al vencedor que toda situación contiene una contradicción susceptible de tomar vastas proporciones. Semejante método -la dialéctica, ciencia del movimiento de las cosas- puede ser aplicado al examen de materias como la biología y la química, que escapan al control de los poderosos, pero nada impide que se aplique al estudio de la familia; no se corre el riesgo de suscitar la atención. Cada cosa depende de una infinidad de otras que cambian sin cesar; esta verdad es peligrosa para las dictaduras.
Pues bien, hay mil maneras de utilizarla en las mismas narices de la policía. Los gobernantes que conducen a los hombres a la miseria quieren evitar a todo precio que, en la miseria, se piense en el Gobierno. De ahí que hablen de destino. Es al destino, y no al Gobierno, al que atribuyen la responsabilidad de las deficiencias del régimen. Y si alguien pretende llegar a las causas de estas insuficiencias, se le detiene antes de que llegue al Gobierno.
Pero en general es posible reclinar los lugares comunes sobre el destino y demostrar que el hombre se forja su propio destino. Ahí tenéis el ejemplo de esa granja islandesa sobre la que pesaba una maldición. La mujer se había arrojado al agua, el hombre se había ahorcado. Un día, el hijo se casó con una joven que aportaba como dote algunas hectáreas de tierra. De golpe, se acabó la maldición. En la aldea se interpretó el acontecimiento de diversos modos. Unos lo atribuyeron al natural alegre de la joven; otros a la dote, que permitía, al fin, a los propietarios de la granja comenzar sobre nuevas bases. Incluso un poeta que describe un paisaje puede servir a la causa de los oprimidos si incluye en la descripción algún detalle relacionado con el trabajo de los hombres. En resumen: importa emplear la astucia para difundir la verdad.

Conclusión

La gran verdad de nuestra época -conocerla no es todo, pero ignorarla equivale a impedir el descubrimiento de cualquier otra verdad importante- es ésta: nuestro continente se hunde en la barbarie porque la propiedad privada de los medios de producción se mantiene por la violencia. ¿De qué sirve escribir valientemente que nos hundimos en la barbarie si no se dice claramente por qué? Los que torturan lo hacen por conservar la propiedad privada de los medios de producción.
Ciertamente, esta afirmación nos hará perder muchos amigos: todos los que, estigmatizando la tortura, creen que no es indispensable para el mantenimiento de las formas actuales de propiedad.
Digamos la verdad sobre las condiciones bárbaras que reinan en nuestro país; así será posible suprimirlas, es decir, cambiar las actuales relaciones de producción. Digámoslo a los que sufren del statu quo y que, por consiguiente, tienen más interés en que se modifique: a los trabajadores, a los aliados posibles de la clase obrera, a los que colaboran en este estado de cosas sin poseer los medios de producción.

*Nacido Eugen Berthold Friedrich Brecht (Augsburgo, 10 de febrero de 1898 – Berlín, 14 de agosto de 1956),
dramaturgo y poeta alemán, uno de los más influyentes del siglo XX, creador Del llamado Teatro Épico.

Fuente: La Insignia - 22 de enero del 2004

jueves, 10 de julio de 2008

Exposición de Aldo Ferrer en la Cámara de Diputados de la Nación por el Conflicto con el campo argentino


Hola a todos! A continuación transcribo la exposición del economista ALDO FERRER en la Comisión de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda correspondiente al día 25/06/2008.


Muy interesantes reflexiones! Espero comentarios. En una próxima entrada daré una opinión al respecto.


En Buenos Aires, a los veinticinco días del mes de junio de 2008, a la hora 12 y 24:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúa la reunión luego del cuarto intermedio al que pasáramos ayer. Agradecemos en primer lugar la presencia de nuestros ilustres visitantes, a quienes pedimos que se presenten. Tiene la palabra el doctor Aldo Ferrer.


Sr. Ferrer: –Soy Aldo Ferrer, profesor de Estructura Económica Argentina de la Universidad de Buenos Aires.
Señor presidente, señoras y señores legisladores, señoras y señores: el tema que nos convoca, el de las retenciones, a mi juicio ha sido tratado hasta ahora desde una sola perspectiva, que es la de la redistribución del ingreso, la distribución de una renta que emerge no sólo de la propia producción sino además de una situación de altos precios internacionales, con un incremento de los ingresos que surgen de la producción exportable.
El debate se ha planteado en términos de si es equitativo distribuir esa renta para defender el precio de los alimentos en el mercado interno y tener un reparto más equitativo de la riqueza, o si esa renta les corresponde plenamente a quienes producen los bienes exportables.
A mi juicio, este tratamiento es insuficiente porque en el tema de las retenciones está implícito un problema previo y muy importante, que es el de la estructura productiva. El desarrollo moderno es un proceso que se basa esencialmente en el empleo de la ciencia y de la técnica, en la gestión del conocimiento, con vistas a elevar la productividad del trabajo en todo el tejido económico y social de una nación moderna. Para que esta incorporación de ciencia y tecnología pueda producir un desarrollo en las construcciones modernas, tienen que cumplirse varias condiciones. Una de ellas es contar con una estructura integrada y diversificada, que incorpore los diversos segmentos de la producción moderna, desde la transformación de los recursos naturales hasta las industrias de tecnología de frontera, ligadas a la biotecnología, la informática y la producción de bienes de capital.
Si esto no se produce, si un sistema no tiene un suficiente grado de diversificación y no tiene capacidad de incorporar el conocimiento y gestionarlo, no puede producir el desarrollo en las condiciones contemporáneas. Esto también está muy ligado a la formación de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología. Sólo tienen sistemas fuertes en ciencia y tecnología los países con una estructura integrada, diversificada y completa, que abarca la diversidad de las actividades productivas. No hay excepción en este sentido: no hay ningún país avanzado científica y tecnológicamente que no tenga su estructura productiva con estas características.
Por lo tanto, el desarrollo del país requiere tener –como dije– una estructura de esas características, que no puede sostenerse sobre un solo sector. Por ejemplo, no puede sostenerse sólo sobre la producción de productos primarios. Tampoco hay ningún país desarrollado en el mundo que se asiente esencialmente en la transformación y renta de sus productos primarios. Países muy ricos en petróleo, cobre, minerales o recursos tropicales no salen del subdesarrollo si no logran conformar una estructura diversificada compleja. En nuestro caso particular, la cadena agroindustrial, con todo el empleo directo e indirecto que genera, representa alrededor de un tercio del empleo de la fuerza de trabajo. Si no contamos simultáneamente con una gran base industrial no vamos a poder dar trabajo y bienestar a una población de 40 millones de habitantes. Dicho en otros términos: si no contamos con una estructura integrada, no vamos a poder tener pleno empleo y, por lo tanto, nos va a sobrar al menos la mitad de la población.
Esto nos confronta con una característica estructural de la economía argentina que, como decía el gran economista Marcelo Diamand –que también fue ingeniero y empresario–, es una estructura desequilibrada, en la cual en virtud de la gran riqueza de recursos naturales en el campo y la alta eficiencia que han demostrado muchos productores del campo que están operando en la frontera tecnológica, tenemos una agricultura que, como suele decirse, es una agricultura de precisión en muchos segmentos. Esto es revelador de la actitud de muchos productores rurales que operan con las tecnologías de frontera. Contrariamente a lo que se pensaba hace tiempo, que la agricultura era una actividad de baja densidad en el empleo de conocimiento, hoy eso no sucede. La agricultura es una actividad francamente de frontera tecnológica, que es lo que ha permitido, por otra parte, el desarrollo tan importante que ha experimentado el sector sobre la base de los recursos naturales con que el país cuenta.
Sin embargo, sucede que la economía argentina está inserta en el mercado mundial y que los precios relativos del mercado mundial no son iguales a los nuestros. Si nosotros transferimos los precios del mercado mundial...


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Pido silencio a la audiencia, ya que queremos trabajar con la mayor tranquilidad y serenidad. Sigamos escuchando al doctor Ferrer.


Sr. Ferrer: –Decía que la economía argentina, como economía moderna, está plenamente integrada al sistema internacional y que los precios relativos del mercado mundial no son los nuestros. Si nosotros transmitiéramos hacia el mercado interno los precios del mercado mundial, estaríamos determinando la estructura productiva en virtud de las señales de precios del mercado mundial.
Uno puede tomar el ejemplo contrario, de precios relativos distintos, de una región altamente industrial como lo es la Unión Europea. Precisamente, porque la Unión Europea quiere tener una estructura integrada y un agro avanzado, aplica la política agrícola común, a la cual dedica la inmensa mayoría de los recursos de la región. Si no lo hiciera así, no habría campo europeo. Ha decidido justificadamente, para conseguir la seguridad alimentaria y la integración social, defender su producción primaria con el régimen de la política agrícola común.
Nosotros estamos, en virtud de nuestro subdesarrollo relativo, en una situación contraria. Por lo tanto, un Estado moderno tiene la obligación y el derecho de administrar los precios internacionales de fronteras hacia adentro para lograr los objetivos del desarrollo nacional, que consisten precisamente en tener una estructura diversificada y completa, que abarque desde la producción de recursos naturales hasta la industria de servicios complejos, con vistas a gestionar el desarrollo, incorporar conocimiento y tecnología y, en consecuencia, crecer. Esto nos confronta con nuestra estructura desequilibrada, según la cual en los sectores productores de bienes transables, que son aquellos que producen para exportar y que en el mercado interno...


(Manifestaciones en la barra.)


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Esta presidencia invita a pasar a un breve cuarto intermedio.


Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 34. Luego de unos instantes:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúe, por favor, doctor Ferrer.


Sr. Ferrer: –Decía que en el mercado interno, los bienes transables...


(Manifestaciones en la barra.)


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Perdón, pero vamos a tener que pasar a un breve cuarto intermedio.


Se pasa a cuarto intermedio. Luego de unos instantes:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –La presidencia solicita a los presidentes de bloque que nos reunamos en la sala de la Comisión de Presupuesto y Hacienda para analizar los pasos a seguir.


Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 43. A la hora 14.30:


Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Vamos a continuar la reunión, luego del cuarto intermedio, agradeciéndoles especialmente a los señores expositores esta espera que han tenido. Solicito le acerquen los micrófonos al doctor Aldo Ferrer.


Sr. Ferrer: –Gracias, señor presidente.
Muy brevemente en mi exposición de la mañana señalé que, a mi juicio, el debate sobre las retenciones está centrado en el tema de la redistribución del ingreso y que hay otra dimensión más importante, que en definitiva es determinante, que es la estructura productiva y por lo tanto habría que resolver el problema desde la perspectiva del desarrollo y de la transformación de esa estructura.
Por lo tanto, tenemos que procesar las señales que vienen del mercado internacional atendiendo a esta asimetría estructural según la cual, por ejemplo, la rentabilidad en la producción de soja puede asegurarse con un tipo de cambio de dos pesos, teóricamente.
Pero si queremos exportar –y tenemos que hacerlo– y competir en el mercado interno con importaciones, para la producción de máquinas, de textiles, productos químicos y otros bienes, necesitamos otro tipo de cambio. Tiene que haber tipos de cambio múltiples, diferenciales, que le aseguren rentabilidad a la totalidad de la producción de bienes transables, desde la soja hasta las cosas más sofisticadas que podamos hacer –como por ejemplo las que hace el Invap, los reactores nucleares, las cosas muy complejas que se exportan–, necesitamos tipos de cambio diferenciales.
El objetivo es asegurar la rentabilidad de la totalidad de los sectores productores de bienes competitivos transables tanto en el mercado interno como en el internacional.
Es por eso que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar esas señales de precio que vienen de afuera, porque si no la estructura productiva la determina el mercado mundial y no la decisión de los habitantes del propio país. Por eso los países emergentes de Asia –-que están creciendo a tasas fenomenales–, lo que hacen precisamente es administrar las señales del mercado mundial siempre con tipos de cambio competitivos para asegurar el proceso de transformación y la inclusión en su estructura productiva de las actividades de frontera.
Esto es lo que justifica la existencia de tipos de cambio diferenciales. Por lo tanto, esto se puede hacer de varias formas: con tipos de cambio múltiples, con subsidios o con retenciones de tal manera que se asegure la rentabilidad de la producción de bienes primarios y la rentabilidad de los otros sectores.
Hoy en día este desafío es muy importante y se plantea de manera muy crítica porque estamos en un momento de transformación en el mercado internacional. La incorporación de centenar de millones de seres humanos de la India, China, de Asia en general, como grandes productores de bienes complejos y grandes consumidores, está provocando esta tendencia alcista de los recursos naturales y de los commodities. Esto pasa en toda América latina y en todos los países que producen este tipo de bienes.
Ahora, si nosotros cayéramos en la ilusión de pensar –como lo hicimos a fin del siglo XIX– que Argentina tiene futuro como granero del mundo especializado en un solo sector, no zafaríamos nunca del subdesarrollo. No hay ningún caso de un país que descanse esencialmente en sus recursos naturales que sean países desarrollados, aunque tengan petróleo, cobre, minerales, tierras tropicales, etcétera. La transformación productiva es esencial.
Los países como el nuestro –por ejemplo, Canadá y Australia, con los cuales nos hemos comparado durante mucho tiempo–, con una dotación de recursos semejante, son prósperos porque tienen un gran campo y tienen una gran industria. De otra forma, serían también países rezagados, como lamentablemente sigue siendo nuestro país.
De allí, entonces, insisto en la legitimidad, la obligación y el derecho que tiene un Estado nacional de administrar esas señales. Naturalmente, lo tiene que hacer con razonabilidad, en el marco de la discusión, del diálogo y de la buena información, para asegurar una buena participación de todos los actores sociales en el proceso de construcción de las políticas.
La política de tipo de cambio es un instrumento esencial, aunque no es toda la política económica. Nosotros tenemos experiencias muy penosas de dejar de apreciar el tipo de cambio a largo plazo, produciendo efectos devastadores, en primer lugar en la industria, pero finalmente también sobre el sector más competitivo en virtud de los recursos del país.
La política de tipo de cambio tiene que ser una política que asegure a largo plazo la competitividad de toda la producción simultáneamente con otras políticas de capacitación de recursos humanos, en tecnología, de apoyo a las actividades estratégicas.
Acá se plantean algunos temas respecto de la política cambiaria: ¿cuál es el indicador para mediarla?, ¿es el dólar o es el tipo de cambio multilateral? Como ha habido un proceso de apreciación de varias monedas respecto del dólar, el euro, el real brasileño, se supone que el tipo de cambio de referencia para determinar la competitividad es el tipo de cambio multilateral. En realidad, es el dólar porque operamos básicamente en el área dólar y la inmensa mayoría de nuestro comercio exterior, tanto de exportación como de importación, se denomina en dólar.
Por eso tenemos que estar muy atentos a este elemento de la evolución del tipo de cambio real de largo plazo.
El otro tema que suele ser polémico es el de la incidencia del tipo de cambio sobre el salario real. Se suele decir que un tipo de cambio alto competitivo deprime el salario real. En realidad, el determinante del salario real es el nivel de empleo porque el 90 por ciento del gasto de los trabajadores se hace en bienes y servicios producidos en el país.
Lo que importa es el salario real en pesos y tener un salario denominado en moneda competitiva internacional que asegure la rentabilidad del conjunto de la actividad productiva.
Entonces, este debate que se ha producido en torno de las retenciones y del conflicto que hemos vivido durante estos días es una ocasión extraordinaria para superar el tema y ubicarlo en el campo de la estrategia del desarrollo nacional.
El país está enfrentado a un cambio en el orden mundial y tiene que ubicarse en ese mundo, no simplemente como un gran productor de productos primarios sino también de manufacturas complejas, para las cuales tiene que atender a la diversidad y a las características propias de la estructura productiva argentina. Creo que si hacemos esto se abre una extraordinaria posibilidad para la Argentina.
En la historia contemporánea del país nunca se dieron circunstancias más favorables para hacerlo. Un país que soporta un conflicto de esta naturaleza necesariamente lo tiene que resolver en el marco de la Constitución y de la ley. Este es un hecho muy importante en un país que cuenta con una experiencia como la nuestra.
Un conflicto de esta naturaleza se produce en el marco de una economía ordenada, que soporta el conflicto y no pierde los equilibrios fundamentales ni en el presupuesto ni en la moneda ni en el tipo de cambio, con una fuerte exposición de reservas internacionales, que ha permitido incluso enfrentar turbulencias externas como la crisis hipotecaria en Estados Unidos.
Por lo tanto, las condiciones son excepcionales. Estamos viviendo en democracia, tenemos una economía ordenada y un contexto internacional altamente favorable.
Por eso, señor presidente, creo que el mejor resultado y la conclusión que deberíamos sacar de este conflicto que hemos vivido es discutir el tema fundamental, que no son las retenciones, sino la rentabilidad.
Hay que discutir la rentabilidad de la soja, de los textiles, de las máquinas, de los productos bioquímicos y de las cosas de alta complejidad. Tenemos que discutir la rentabilidad y asumir que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar las señales del mercado internacional, sean las tasas de interés o los precios de los commodities para defender la transformación productiva que es indispensable para que la Argentina despliegue en plenitud todo su formidable potencial.
Los recursos humanos son valiosos. Nuestro territorio nacional, como lo destaqué en la primera intervención, es el octavo más grande del mundo. Es decir que tenemos todas las condiciones dadas para construir una economía moderna y avanzada, fundada en un dinamismo del campo que ha demostrado efectivamente una extraordinaria capacidad de transformación.
Varios sectores de la agricultura argentina operan hoy en la frontera tecnológica. Tenemos lo que se llama “agricultura de precisión”, que está operando en las fronteras, con los más altos niveles de productividad.
Creemos que ésta es una base fundamental de la riqueza argentina. Tenemos que integrarla en una visión transformadora de un país diversificado y complejo, capaz de dar empleo a su población con niveles crecientes de bienestar.
Vuelvo a insistir: el desarrollo moderno, como se acepta generalmente, depende esencialmente del conocimiento de la ciencia y la tecnología. Para poder cumplir con este requisito necesitamos tener una economía diversificada y compleja, generadora de empleo y de bienestar. Para eso tenemos que asumir las características de la estructura productiva y de nuestros precios relativos para administrar las señales de precios que vienen del mercado mundial, que no es el que tiene que definir la estructura económica argentina sino que tenemos que ser nosotros mismos.
Esa diferenciación de tipos de cambio múltiples, retenciones y subsidios tiene que ser el objeto de un debate permanente entre las políticas públicas y los creadores de riqueza.
Si somos capaces de hacer eso, no tengo ninguna duda de que el país va a salir ciertamente adelante, porque tiene una excepcional dotación de recursos para ponerse en marcha.


(Aplausos.)

viernes, 20 de junio de 2008

Análisis del conflicto del campo según un filósofo

Muy interesantes reflexiones

sábado, 14 de junio de 2008

La educacion pos-moderna (2ª parte)

Esta es la segunda parte de la conferencia.

Segunda Parte

viernes, 13 de junio de 2008

La educación pos-moderna

Vean este video y por favor reflexionen. La permisividad total, el no respeto a las reglas y normas, el desprecio por las responsabilidades y deberes que nos corresponde a cada uno como ciudadanos, la carencia de respeto a la autoridad, la intolerancia y el agravio hacia los derechos de los demás ciudadanos; .....etc....hasta cuánto influye el factor educativo en todo esto?

Este es un video de un juez, llamado Emilio Perez. Es muy interesante. Tendríamos que aprender de sus palabras.

Primera Parte